La esquina

josé / aguilar

La lista Susana

NO tengo elementos de juicio consistentes para asegurar que todo ha sido buscado y planeado, pero la crisis del Gobierno bipartito de la Junta de Andalucía le ha venido a su presidenta, Susana Díaz, como anillo al dedo. Para reforzar su autoridad, deshacerse de un socio incómodo (IU) y adelantar las elecciones antes de que su auténtico adversario (PP) se recomponga.

Hay una pregunta clave al respecto: ¿por qué Susana no ha frenado a su tiempo la actuación de la consejera de Fomento y ha optado por la decisión más radical, que es la de arrebatarle las competencias sobre adjudicación de viviendas sociales, poniendo en peligro el pacto gracias al cual es presidenta de Andalucía? Y una pregunta adyacente: ¿acaso no ha sabido hasta ahora, después de casi dos años, que la Corrala Utopía ha sido tutelada y favorecida por la consejera Elena Cortés? Quiero decir: podía haberla llamado a capítulo y podía haber convocado el comité de enlace PSOE-IU para pedir explicaciones a la coalición y exigirle una estricta sujeción a la legalidad.

Ha preferido dar el puñetazo en la mesa a la vista de todos, sin la discreción con que se han gestionado otras tensiones y distanciamientos entre socialistas y poscomunistas. Como si lo fundamental para ella no fuera en este caso solventar las diferencias, sino dejar clara su autoridad y reafirmar su liderazgo como máxima referencia de la Junta y única guía de sus políticas. Aunque el precio haya sido arriesgar la continuidad del pacto: con su decreto, ya en vigor, deja a IU sin más salida que bajarse los pantalones (es decir, que los realojados de la corrala devuelvan las llaves que se precipitó a darles).

Al empujarles a la ruptura del pacto -aunque sólo lo declaran suspendido de momento-, Díaz ya ha previsto convertir la crisis en oportunidad. Sacar beneficio del desencuentro más frontal que han vivido los coaligados. El planteamiento es: si la coalición se termina, el PSOE aguanta unos meses en gobernando en minoría, convoca elecciones autonómicas en el otoño y, gracias al efecto Susana y a la falta de rodaje de Moreno Bonilla, supera al PP en votos y escaños. Ni sueña con la mayoría absoluta, pero cree que, legitimada al fin en las urnas, podrá continuar en solitario al frente de la Junta, incluso aunque IU avance electoralmente, ya que ahora sería impensable una reedición de la pinza IU-PP del bienio 1994-96.

Puede parecer el cuento de la lechera, pero es un cuento que está en el origen de esta crisis. El que ha pensado la lista Susana.

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