Las dos orillas

José Joaquín León

La llegada del AVE

CON permiso de la autoridad, y si el tiempo no lo impide, hoy llega el AVE a Málaga. Se convierte así en la tercera capital andaluza que consigue este gran avance en el transporte ferroviario, después de Sevilla y Córdoba. El tren de alta velocidad está en Andalucía gracias a la Expo 92, un detalle a tener muy en cuenta, y a la casualidad de que un sevillano, Felipe González, era presidente del Gobierno. De no darse esos condicionantes atípicos es altamente improbable que el primer AVE de España hubiera tomado el camino del sur, en contra de lo que decían los expertos en la materia, que siempre han mirado al norte, sobre todo hacia el País Vasco y Cataluña.

El AVE llegó a Sevilla como un regalito especial de Felipe para la Expo, y a Córdoba porque les pillaba de paso. Ahora le toca a Málaga, que es la segunda provincia andaluza en población, y lo verán antes que en Barcelona, donde todavía lo están esperando. Al PSOE le viene otra vez estupendamente, como en los tiempos de Felipe, porque ahora presentan por Málaga a Magdalena Álvarez, que es la ministra del AVE, y le sienta como anillo al dedo de las elecciones. Por eso, y no por las otras excusas que se han buscado, es por lo que le tienen envidia en Barcelona, porque Magdalena ha vuelto a tirar para abajo con el AVE y los ha dejado compuestos y a oscuras. Aunque otro tren de alta velocidad llega ya hasta Lérida, vía Expo Zaragoza 2008, los catalanes no se darán por enterados de este tren mientras no pare en Barcelona para que salgan en la foto Montilla, Carod-Rovira y Mas, que ya buscará algún motivo para asomar la cabeza.

El regalo ferroviario es bueno para Málaga, a la que le toca un Gordo bis de Navidad. Ahora la capital malagueña está mejor conectada con Madrid que con Sevilla en el transporte público. ¡Viva la vertebración de Andalucía! A Madrid se tardan dos horas y media en tren y a Sevilla por lo menos tres, depende del retraso.

Sin embargo, los plazos dados para la alta velocidad en las cinco capitales andaluzas que no disfrutan de este bonito servicio son tan incumplidos como los de Barcelona. No parece que les preocupe. Cuando Carmen Romero, la esposa de Felipe, era diputada por Cádiz perdieron una gran oportunidad de prolongar 100 kilómetros más el AVE y llevarlo hasta el mar del marinero Alberti, previa parada en Jerez, que tiene 200.000 habitantes. Tampoco se les ocurrió tirar hacia Huelva, que estaba a semejante distancia. Y a las provincias orientales le han echado la cuenta de siempre: casi ninguna. El tren vino hacia el sur, pero la felicidad ha sido incompleta. Hoy, en Málaga, el AVE empieza a ser gaviota para saldar una vieja deuda: por primera vez en España llega hasta el mar.

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