La ventana

Luis Carlos Peris

La lógica del adiós de Cayetano

GRACIAS a su genético empaque y a un valor auténtico que administró demasiado, Cayetano Rivera ha durado seis temporadas en el escalafón de matadores de toros. Demasiado tiempo para el conocimiento que tiene de un oficio que abordó tarde, demasiado tarde, pues de niño en los tentaderos que organizaba su abuelo en Los Tinahones se entretenía con cualquier cosa menos en torear. Desperdició el tiempo adecuado para adquirir conocimientos por si algún día le daba por imitar a su parentela y enfundarse el traje de oro y alamares. Y llegó ese día para sorpresa de todo su entorno, y se encomendó a su tío Curro Vázquez para andar por el planeta de Tauro. Lo demás es bien conocido, Cayetano cayó de pie en los ruedos y su atractiva figura llamó la atención en otros sectores menos arriesgados y de mucho escaparate. La falta de oficio le pasó factura, fue mucho al hule y ha dicho basta, todo muy lógico.

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