El mordisco en la manzana

Aurora Muñoz / Amunozl@grupojoly.com

La madurez de Martina

AUNQUE el común de los mortales no esté preparado para aceptarlo, es posible encontrarse con mujeres guapas, divertidas e inteligentes. Son cosas que tiene la evolución, como diría el propio Charles Darwin.

La modelo Martina Klein es uno de esos especímenes aventajados que provocan la admiración de sus compañeras de profesión. Y no es para menos.

Después de asentarse en las pasarelas como una de las mejores maniquíes de su generación, protagonizó el videoclip Si tú no vuelves de Miguel Bosé, también ha probado suerte como columnista de la revista Marie Claire, pinta en su tiempo libre y hasta tuvo su momento de gloria televisiva con aquel programa de La Sexta, Celebrities. Habrá que preguntarle donde esconde la criptonita, porque esa energía no es propia de la especie humana, y si no que se lo pregunten a otras modelos como Naomi Campbell que, superada por la presión mediática, ya ha hecho gala de su temperamento en más de una ocasión.

Martina, sin embargo, ha elegido hacer oídos sordos y no prestar atención a todos aquellos que especulan sobre una posible reconciliación con el músico Álex de la Nuez. Ella le pone una sonrisa a la vida y aplica todo su tesón a ejercer como mamá de Pablo, un rubiales de ojitos claros.

La modelo es capaz defenderse en una conversación con Aznar acerca de la situación del pueblo cubano en las cenas que La Moncloa hacía con la moda cuando éste era presidente. Ahora ha cambiado de tercio, convirtiendo la lucha contra el cáncer su caballo de batalla. Esta causa propició que me concediese una entrevista, mano a mano, en la que sólo perdió el optimismo para adoptar una actitud crítica con formatos televisivos como el de Supermodelo. Klein mantiene que no está de acuerdo con el formato ni el método, "porque el componente morbo estaba demasiado presente y eso hacía que en muchos casos resultase un programa frívolo y cruel". A pesar de la juventud con la que ella comenzó, la maniquí opina que "la moda es muy caprichosa; no se puede depender de ella a menos que esta llame poderosamente a tus puertas. Si no lo importante para una niña de esa edad, es seguir estudiando". Ya ven, los años nos transforman a todos en replicas precavidas, a imagen y semejanza de nuestros padres.

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