PASA LA VIDA

Juan Luis Pavón

¿Y el maná del Metropol Parasol?

YA han pasado dieciocho meses desde la inauguración del Metropol Parasol en la Plaza de la Encarnación. Es el segundo ejercicio turístico en el que Sevilla puede poner en valor aquéllo en lo que se ha gastado la desorbitada cifra de 123 millones de euros. El mayor responsable político de ese exceso, Alfredo Sánchez Monteseirín, le quiso tomar el pelo a la ciudad y pronosticó que en sólo un año el atractivo de las setas le reportaría a la ciudad beneficios por encima del dinero que había costado. Era una trola, como señalamos en tiempo y forma, y ya no se la traga nadie. Si el maná prometido ni está ni se le espera, no le echen la culpa al anticiclón de las Azores, sino al conjunto de protagonistas, por activa o por pasiva, que han deparado tan errónea apuesta inversora para activar la economía de Sevilla.

Para que aquellas cuentas falaces estuvieran respaldadas por la realidad, la arquitectura de Jürgen Mayer en la Encarnación tendría que estar abarrotada mañana, tarde y noche casi todos los días del año de personas que se desplazaran expresamente a la ciudad porque no quisieran perderse el conocimiento directo de ese hito y de sus contenidos. Y su paisaje habitual sería el de largas colas diurnas y nocturnas para subir a su mirador. Es evidente que tal intensidad turística brilla por su ausencia en las setas. Sí suscita cierta curiosidad de algunos visitantes que eligen conocer Sevilla (o volver a ella) por razones bien distintas a las que motivaron esa apuesta municipal. Da pie a hacerse fotos con el trenzado de sus piezas de madera como telón de fondo; a echar un vistazo para intentar comprender su finalidad, entre la que tampoco está sombrear adecuadamente la zona; y en muchos casos a subirse a la escalera automática para descubrir el vacío de su plaza elevada, y bajarse con igual rapidez.

Los veladores del Gastrosol, bar-restaurante de polivalencia culinaria que ha montado en el mirador Antonio Palomino, empresario de la hostelería conocido por La Alicantina y Puerto Delicia, son un buen lugar para aquilatar qué da de sí el Metropol Parasol. Estupendo tapeo el suyo, y meritoria su arriesgada inversión. Pero el turismo en 2012 ha aumentado en Cataluña, Madrid y otras zonas de España, mientras que ha bajado en Andalucía y en Sevilla. Es el resultado de políticas desacertadas y de estrategias ruinosas, que dificultan muchísimo la generación de empleo por parte de la pequeña y mediana empresa.

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