La ventana

Luis Carlos Peris

¿De qué manera responde el ciclista?

CONVENCIDO de la bondad de la bicicleta en la ciudad, partidario de su uso por razones de salubridad y operatividad, pasa que desde que nació esta fiebre que convirtió toda la ciudad en un inmenso carril bici hay un temor que me inquieta. Viendo a las bicicletas campando a su libre albedrío por toda la urdimbre urbana, viendo estos ojitos que ha de comerse la tierra que no se observa por parte de los ciclistas el Código de Circulación, comprobando cómo direcciones prohibidas ya no lo son para estos émulos de Indurain y verificando de qué manera se utiliza por éstos la zona peatonal, la inquietud se multiplica cuando uno se pone en lo peor. Por ejemplo, en un accidente, qué sé yo, una señora mayor atropellada por un tipo de éstos, ¿quién paga los platos, o el brazo, roto? ¿Qué tipo de seguro cubre el accidente que provoca un velocista por Tetuán o la Avenida? Una pregunta, al parecer, sin respuesta.

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