La ciudad y los días

carlos / colón

Los maquis del patrimonio

LEO que el pleno de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, atendiendo la petición elevada por la Asociación para la Defensa del Patrimonio de Andalucía, ha aprobado por unanimidad su "desacuerdo" con el nuevo edificio de la calle Santander. Y me da una de esas crisis nerviosas tipo Actor's Studio en la que se llora y se ríe a la vez. Río porque me alegro de que tan ilustre institución dé la razón a los amigos de Adepa. Lloro porque soy más pesimista que ellos. Río porque es buena cosa que por una vez ganen los buenos -siquiera moralmente- y pierdan los malos. Lloro porque este mamarracho de Antonio González Cordón (a quien también tenemos que agradecerle la reurbanización de la Avenida de la Constitución) se alza donde hubo un edificio regionalista de Espiau con un siglo de antigüedad que, diga lo que diga la Academia, se ha perdido para siempre mientras que el de Cordón durará muchos, muchos años (¿no se han percatado de la perdurabilidad de los adefesios?). Río porque una vez más se pone de manifiesto que la Comisión de Patrimonio (también conocida como La Voz de su Amo) practica con arte consumado la ley del embudo. Lloro porque lo hecho, hecho está.

Tienen mérito los de Adepa. Son los maquis del patrimonio que siguen luchando por él tras haberse perdido la guerra contra la destrucción de Sevilla. ¡Habrá que salvar lo que queda e impedir que se cometan más barbaridades! Otra noble causa perdida. El edificio de la calle Santander ha venido para quedarse. Como las setas. Como la deforestada y abrasadora Avenida. Como la churretosa Alameda tó enlosá. Como el centro de salud y el centro deportivo de la calle San Luis y el horror que se perpetró a su vera, tras San Luis de los Franceses. Como la torre Pelli. Como todo.

Sesenta años ha cumplido la calle Imagen y lo único que se ha logrado es que la gerencia de Urbanismo de la anterior corporación considere sus bloques de pisos "piezas de gran interés por su modernidad e impronta en la ciudad" y le otorgue un nivel C en el plan de protección del subsector de la Encarnación. Con lo que nuestros hijos, y los hijos de nuestros hijos, podrán disfrutarla sin miedo a que la derriben. El edificio de Espiau de 1914 de la calle Santander si se pudo derribar; pero los pisos de Imagen, ¡por el gran batracio verde!, los pisos de la calle Imagen desafiarán a los siglos. Como el adefesio de la calle Santander.

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