Desde mi córner

Luis Carlos Peris

La mejor garantía es la calidad

La inoportuna y arriesgada aventura del Azteca se saldó con éxito gracias a la excelencia de las individualidades

CALIDAD divino tesoro es lo que nos rondaba por la sesera así que España iba a aguantando el tirón en el Azteca la tarde de su reaparición como campeón del mundo mundial. Qué tesoro más envidiable el de la calidad cuando de jugar al fútbol se trata, qué de recursos afloran cuando se domina la herramienta, vulgo balón, hasta el punto de hacer que el vigoroso y corajudo enemigo la pierda de vista. Es lo que ocurrió en la tórrida tarde mexicana, que por si fueran pocos los inconvenientes hasta se puso el partido a una hora demoníaca para seguir haciendo caja a fuer de que el acontecimiento gozase de audiencia española.

Calidad para dar y repartir para lograr que las escaramuzas de Chicharito&Co. se quedasen en un solo gol. Qué maravilla de equipo el nuestro, qué forma de adueñarse de la pelota por considerables que fuesen las diferencias físicas, por mucho que el rival llevase la competición en la sangre y los nuestros acabasen de dejar el protector solar y el bañador la tarde antes. Y qué bien Vicente del Bosque a la hora de adjudicar minutos con la coherencia por bandera, echando mano de los más engrasados al principio y dejando la pólvora más efectiva para el tramo último, que hasta pudo España traerse el triunfo si el recién salido Silva acierta con el doblete en el último suspiro.

Al final, un empate con sabor muy dulce, casi a triunfo, pero la experiencia no debe repetirse por ningún motivo. España se ha ido ganando a pulso algo que no venden en el Cortinglés, el prestigio. Un prestigio logrado mediante una forma de jugar que hace combinar el espectáculo con la praxis, pero siempre desde una base física competente. Y esa base física no era fiable porque no podía serlo, porque la inmensa mayoría de los efectivos no llevaba la mínima carga de trabajo que exige la competitividad. Todo salió bien gracias a la calidad, pero también pudo haber lesionados y un desgaste a ese prestigio que tanto costó conseguir y con el que tan a gusto vivimos.

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