Crónica económica

Gumersindo Ruiz

El mercader de Venecia

SE está haciendo habitual lanzar rumores sobre supuestos problemas de liquidez de entidades financieras, lo que provoca recelo entre los clientes y efectos patrimoniales negativos sobre aquellas. Aunque no hay un solo dato en este sentido y las entidades, las autoridades y los bancos centrales hayan confirmado que la situación de cajas y bancos en España, sin excepción, supera los coeficientes legales de solvencia requeridos, no dejan de surgir rumores sin fundamento que cuando desaparecen han dejado atrás desconfianza y problemas para los afectados.

Esto se ha extendido también a las empresas. En el caso de las cotizadas en Bolsa, recientemente se utilizaron mensajes de teléfono para anunciar la posible suspensión de pagos de una importante constructora. Por más que no era razonable, dada la diversificación de la mayoría de las grandes empresas del sector en España y de ésta en concreto, el rumor corre y la cotización se mueve. Este hecho es delictivo si se prueba que se hace con intención de alterar el precio de las acciones, y de hecho se está persiguiendo como tal por las autoridades del mercado y los Cuerpos de Seguridad del Estado. Para empresas no cotizadas la cuestión no es tan obvia, por la menor facilidad de conocer sus estados financieros, pero también es punible la difusión intencionada de noticias falsas que, en su caso, pueden ocasionar perjuicios materiales a las empresas. El daño, pues, es para todo el sistema económico.

En un ambiente tan cargado de sensaciones negativas no se plantea que en muchas de las operaciones que aparecen como desastres, alguien gana. Las grandes pérdidas en derivados son beneficios para la contraparte; los aseguramientos de bonos de deuda resultan en pérdidas para los aseguradores en caso de impago, dejan igual a los asegurados, y son un beneficio para los que se sitúan a corto, previéndolas. Las ventas de empresas, suelo, inmuebles y cualquier tipo de activo a bajo precio son ganancias para los compradores, que se encuentran con la oportunidad de adquirir algo con un mal precio de mercado pero intrínsecamente valioso. Aunque la inestabilidad del s mercado es negativa porque reduce la actividad económica y el empleo, hay que considerar que lo que para unos es catástrofe para otros es beneficio; ahora, o en el futuro.

La falta de liquidez de fondos de gestión libre, estructuras, y la dificultad para generar recursos por empresas muy centradas en un negocio, o en una zona, están obligando a la venta de activos. En el Mercader de Venencia, los rumores sobre los naufragios son el preludio del incumplimiento del contrato por falta de liquidez del deudor y, por tanto, la obligación de entregar el colateral o subyacente del contrato: un trozo de la propia carne, que el acreedor exige que sea del corazón. El recurso teatral de William Shakespeare logra que el drama no se produzca, puesto que la justicia establece que se haga sin derramar sangre. En cualquier caso, el acreedor al despojar al deudor de su activo más valioso, el corazón, anulaba la posibilidad de que venciera la adversidad, recuperara el negocio y con ello hiciera frente a la deuda. Y es que a veces nos encontramos con juegos en los que todos pierden.

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