La tribuna económica

Gumersindo / Ruiz

Los mercados en suspenso

HAN tardado, pero al final los países del área del euro deciden crear un fondo, que puede movilizar hasta 750.000 millones de euros, para responder a las necesidades de los países miembros. Se concretará en préstamos bilaterales, apoyos a las balanzas de pagos, y el Banco Central puede intervenir de manera excepcional. Pero esto no va a quedar aquí. Si los responsables políticos se ven forzados a tomar medidas que supongan un recorte del Estado de bienestar, esto es del gasto social, y endurecer las condiciones laborales, necesitarán encontrar un culpable. Últimamente se habla con frecuencia de los mercados como una referencia financiera, diferenciándolos de la economía de mercado cuya función, de momento, se discute menos. José Manuel Durao Barroso, presidente de la Comisión Europea, ante los acontecimientos de Grecia, las bolsas, el euro, y las amenazas a otras economías de la Eurozona, dijo: "Todos estamos familiarizados con la expresión: los mercados prueban a ver como reacciona esto o aquello. Bien, ahora están probando a los propios reguladores y a las instituciones democráticas. Deben saber que eso puede volverse, al final, en una prueba contra ellos mismos". En la misma línea, el fiscal general del Estado, Cándido Conde-Pumpido, consideraba, en una conferencia, los ataques especulativos como una forma de criminalidad económica, y echaba en falta una institución europea para luchar contra ella.

La verdad es que los países han creado el ambiente propicio para la especulación, pues se han emitido este año en el área del euro 378.000 millones de deuda y quedan 593.000 por colocar, de los cuales 64.000 corresponden a España. Por eso, junto a las medidas para restaurar la confianza global y la estabilidad financiera, se exige un recorte del gasto, que en España resulta significativo pero no dramático. La intervención política de apoyo a Grecia ha dejado al descubierto posiciones especulativas que apuestan por subidas generalizadas y permanentes de los tipos de deuda, las cuales no acaban de darse más que de manera puntual y temporalmente, pues enseguida los tipos vuelven a situarse a niveles bajos. En los peores momentos de la semana pasada España colocaba 2.346 millones de deuda a cinco años al 3,58%, de los 5.522 millones que se solicitaban. Aunque hayan subido con respecto a subastas anteriores, creo que dadas las circunstancias y el elevado endeudamiento, los tipos siguen siendo bajos. La última gota en este vaso ya desbordado ha sido la tremenda volatilidad de las bolsas, sobre todo la de Nueva York. En mi opinión, los operadores han tanteado el mercado mediante órdenes rápidas que no se llegaban a cerrar. Además de los beneficios que hayan podido conseguirse con estas operaciones bajistas, ha aflorado una información valiosísima para los que las han provocado, de qué suelos o mínimos establecía el mercado respecto a algunos valores; y a partir de ahí pueden construirse futuras posiciones bajistas con más seguridad. En fin, no tardaremos en ver intervenciones políticas en las agencias de calificación y los mercados financieros, pero aunque haya algo de razón en ello no debemos ignorar los desequilibrios de todo tipo que alimentan la especulación.

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