punto de vista

José Ramón Del Río

El milagro de Seve

SEGÚN el Evangelio no sólo los santos pueden hacer milagros. Y acaba de demostrarlo el mejor golfista español de todos los tiempos, Severiano Ballesteros, fallecido el pasado año. Su milagro ha tenido lugar en la competición de golf que enfrentan bienalmente a los equipos de EEUU y Europa, llamada Ryder Cup, y que es uno de los eventos deportivos más importantes del mundo. Y es que resulta que después de las dos primeras jornadas, los americanos llevaban tanta ventaja a los europeos que hacía falta un milagro, incluso para empatar, y se perdería el trofeo que dos años antes había ganado Europa. EEUU jugaba en casa, animada por un público chillón, en el límite de lo deportivamente tolerable.

Este año la capitanía del equipo europeo correspondía a nuestro Olazábal, muy amigo de Ballesteros y su pareja habitual en estas competiciones. Chema había situado la silueta, muy conocida, de Severiano en las bolsas de palos de los europeos y en la manga de sus camisas, de color blanco. Llevaban, además, pantalón azul, como gustaba vestir a nuestro fallecido golfista. También la organización americana de la Ryder le rindió homenaje, dibujando en el cielo el nombre de Seve. Severiano era un luchador nato, al que sólo la muerte le derrotó, y Olazábal, después de los resultados de las dos primeras jornadas, cuando todo parecía perdido y así lo reflejaban las casas de apuestas, les infundió las ansias de victoria que hubiera tenido Severiano. Y el milagro funcionó. Los europeos fueron ganando partido tras partido hasta conseguir el imposible de vencer. Una escena de TV resume todo esto mejor que mis palabras: un jugador inglés, en silencio y con los ojos llorosos, señaló la silueta de Seve, bordada en la manga de su camisa, y con el mismo dedo señaló a continuación al cielo.

La Ryder es la única ocasión en que aparece "el equipo Europa" y también la única ocasión en que la bandera azul con las estrellas doradas, se puede ver ondeando en otro lugar que no sean los edificios oficiales. Aquí la bandera europea la pasearon los jugadores, como bufanda o mantón, junto a la de sus países respectivos. El presidente Barroso ha dicho que el triunfo ha sido fuente de inspiración, pero mejor ha estado un periódico inglés, que titula en castellano "Por ti, Seve". Creo que la señora Merkel habrá reflexionado que, aunque fue un compatriota suyo el que metió el putt decisivo, otros europeos del sur han contribuido con mucho al triunfo. Por tanto, esos otros no sólo se dedican a gastar y a juerguearse, sino que también se esfuerzan. Todos nosotros podemos sacar la enseñanza de que la constancia y el ansia de victoria, como la fe, mueven montañas.

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