Editorial

Las mini-Sevillas

HACE años, la Junta presentó un estudio sobre equipamientos culturales y criticó la propensión de muchos ayuntamientos a replicar con el dinero del contribuyente lo que ya existía enotros municipios con tal de no parecer menos que el vecino. Se citó como ejemplo la tendencia a que cada capital de provincia, pese al coste que ello supone y aunque distaran menos de 100 kilómetros, tuviera su propia orquesta sinfónica, un lujo impensable en la mentalidad anglosajona. No sólo en la cultura se replica lo previamente existente para dividir esfuerzos en vez de aunarlos, sino en cualquier otro ámbito: Cartaya creó su Feria Agrícola e Industrial; Lepe, justo al lado, acabó montando la suya propia, Agrocosta. Dos cab ezas de ratón en vez de un león. La historia, cíclica como el eterno retorno de Vico, se repite: Toscano, el alcalde de Dos Hermanas y que se precia de ser el inventor del concepto de la Gran Sevilla, dice ahora que la ampliación del Palacio de Congresos de Sevilla capital es un disparate y que habría que hacer en el Charco de la Pava lo mismo que él proyecta en su ciudad, un gran recinto ferial permanente y no efímero (en su caso, 30.000 metros cuadrados junto a la futura SE-40) que permitiera albergar exposiciones y congresos todo el año. Compartimos el criterio de Toscano sólo en la cuestión del coste -se podría haber ampliado Fibes de forma más funcional y barata-, aunque machadianamente no se debe confundir valor y precio (nadie puede dudar de la categoría del diseño de Vázquez Consuegra), pero es sorprendente que el alcalde nazareno no haya dicho nada durante los más de ocho años de retraso que acumula el proyecto y que justo en la víspera de colocarse la primera piedra lance su carga de profundidad y filtre además que proyecta en Dos Hermanas su Fibes particular. Esto es como lo de Cartaya y Lepe pero a escala sevillana. Como bien ha expuesto Antonio Távora, presidente de los agentes de viaje, aquí el destino congresual conocido y la marca universal para captar congresos es la de Sevilla, donde radica además la gran planta hotelera modernizada para la Expo, pero en vez de potenciar lo que ya tenemos nos dedicamos a competir contra nosotros mismos. De la Gran Sevilla a las mini-Sevillas.

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