hoja de ruta

Ignacio Martínez

La ministra de los milagros

FÁTIMA Báñez ha llegado a su nivel de incompetencia. No subirá del puesto de ministra. Esto es incontestable. La pregunta es cuándo Rajoy se apiadará de ella y de los sufridos ciudadanos y le encomendará una tarea menos onerosa para su quebrado ánimo. Su tristeza que no está vinculada a la subida del paro. Aunque ella y su reforma laboral tienen mucho que ver con el abaratamiento del despido y la oleada de desempleados que ahora hay que subsidiar con fondos públicos. Pero no, ahí no está el detalle. El problema es que la pobre ministra de Empleo sufre cada vez que tiene que hablar en público, se estresa de tal manera que en ese estado de nervios dice con frecuencia inconvenientes de tamaño natural.

Por ejemplo, en su primer fin de semana con cartera ministerial se estrenó en un acto del PP de Huelva y dijo una barbaridad en un gobernante sensato: España está en la ruina. Bravo. No necesitábamos a las agencias de calificación, ni a los fundamentalistas presupuestarios alemanes, finlandeses u holandeses. Ya teníamos una flamante ministra del Reino de España para explicar a los pérfidos mercados que estábamos en las últimas. Después hizo una reforma laboral que bautizó con grandes oropeles: traería estabilidad, flexibilidad, formación y empleabilidad. Pero de momento sólo ha traído más desempleo. Todo se andará, nos dicen desde el Gobierno. Veremos.

Por si acaso, su siguiente movimiento fue encomendarse a la Virgen del Rocío, reclamando un milagro. O, más bien agradeciendo un milagro que sólo pareció percibir la propia ministra: "Nos ha hecho un regalo en nuestra salida de la crisis y en la búsqueda del bienestar todos los días de los ciudadanos". No contenta con hazañas mediáticas anteriores, la semana pasada quitó importancia a la subida del desempleo porque la mayor parte de los nuevos parados eran trabajadores públicos. Consciente de semejante desliz quiso arreglarlo, pero fue peor. Sostuvo que para el Gobierno los funcionarios también son personas, con toda claridad.

Quizá satisfecha de tanto protagonismo o para enmendar meteduras de pata antiguas, Báñez ha decidido el lunes proclamar lo contrario que en diciembre del año pasado: ahora ya no estamos en la ruina, sino saliendo de la crisis. Ve señales esperanzadoras. El ¡milagro! se produjo en la presentación del número 100 de la revista del Ministerio de Empleo, dedicada a la reforma laboral, en presencia de su mentor, el ex presidente del PP andaluz Javier Arenas, que fue quien puso en marcha la susodicha revista. La ministra onubense subrayó que el empleo no se crea con teoría ni derrochando dinero público en tareas prescindibles, sino en proyectos que den confianza. Sin mucho mirar, la revista en cuestión parece un buen derroche de dinero público en una tarea prescindible. Mayormente propagandística.

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