La esquina

josé / aguilar

El ministro y las becas

HAY varios motivos para meterse con el ministro de Educación, José Ignacio Wert, uno de nuestros hombres públicos más encantados de haberse conocido y el peor valorado de los ministros del Gobierno -por quienes lo conocen y por quienes no lo conocen, hay gran unanimidad-, pero uno de los motivos que más se repite no es suficiente ni sólido. Me refiero a la gestión de las becas.

La política de austeridad ha supuesto innegables recortes en los servicios educativos a todos los niveles: menos personal, menos presupuesto para la enseñanza y menos dotación para la investigación. Ello ha instalado en la opinión pública la idea de que todo se ha recortado. También el capítulo de becas. Los universitarios organizados denuncian que hay menos becarios y, por tanto, más desigualdad, puesto que muchos estudiantes pobres se han visto obligados a abandonar las aulas al perder su condición de becarios. La oposición ha hecho suyo el discurso. Hasta los rectores universitarios, que están más reivindicativos ahora que en ningún otro momento contemporáneo, repiten la cantinela.

Que resulta que no es verdad. No es cierto que se hayan reducido ni las becas ni los becarios. Datos al canto: en el curso que va a concluir las becas generales y ayudas al estudio han aumentado más de un veinte por ciento, hasta una cifra global jamás alcanzada hasta ahora en unos presupuestos generales del Estado. Se han beneficiado de ellas 820.000 estudiantes, entre ellos 322.000 universitarios. Más que nunca.

La mala noticia es que la cuantía de estas becas ha bajado unos 300 euros de media. Mala, malísima, porque eso significa para muchos la imposibilidad de proseguir sus estudios, ya que no llegan a final de mes teniendo que pagarse alquiler, manutención y gastos propios de joven urbano aunque austero. Con una partida aumentada para becas se planteaba un dilema: o mantener el mismo número de becarios incrementando la cuantía de sus ayudas o extender los beneficiarios rebajando el dinero que el Estado les aporta. El Gobierno ha optado por lo segundo. Se puede criticar, pero la otra opción también tendría sus flancos débiles. El caso es que no es verdad que Wert haya disminuido el dinero para becas ni el número de becarios. Dicho queda, aunque el sambenito no hay quien se lo quite.

Otra cuestión negativa es la pésima gestión de la concesión de becas, cuyo cobro es un enredo y una carrera de obstáculos. Se cobran tan tarde que casi no sirven de nada.

Etiquetas

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios