la esquina

José Aguilar

Con la misma piedra

EL pulso que están manteniendo en el PSOE de Sevilla su secretario provincial, José Antonio Viera, y el secretario general del PSOE andaluz, José Antonio Griñán, sobre la lista de delegados al congreso federal del partido tiene las cartas marcadas. De antemano se sabe que el desenlace sólo puede ser uno.

Por eso escribo en la noche del viernes, antes de celebrarse el congreso provincial. Al asumir directamente el protagonismo, desplazando a su mujer de confianza, el segundo de los José Antonio cambia radicalmente los términos del órdago: si los delegados sevillanos se alinean con Viera (es decir, con Rubalcaba), desautorizan a su secretario general. Es más. Comoquiera que el secretario general es también el candidato socialista a la Junta de Andalucía, el triunfo de Viera liquidaría las posibilidades, que no son muchas, de ganar las elecciones autonómicas del 25-M.

De manera que Griñán no puede perder el envite, porque si lo pierde pierden todos los socialistas de la región. Normalmente, cuando los grandes partidos se asoman al abismo acaban dando un pasito atrás, que en este caso puede tomar la forma de un pacto cogido con alfileres con el que ninguna de las partes contendientes pueda estar contenta ni descontenta del todo. Lo curioso es que situaciones de enfrentamiento tan graves como ésta, y afectando también a las cúpulas, ya se han vivido varias con anterioridad. El PSOE andaluz sí que tropieza repetidamente con la misma piedra.

A las jóvenes generaciones socialistas les debe parecer la prehistoria, pero ya en los años ochenta, en el contexto de una guerra a muerte entre el guerrismo y el borbollismo, Alfonso Guerra logró apear de la secretaría general del PSOE de Sevilla a José Caballos, apenas unos meses después de haber sido elegido en el congreso provincial por un noventa por ciento de los delegados. Por lo mismo que he comentado: porque Guerra no podía perder. Muchos años después un resucitado Caballos echó un pulso a Manuel Chaves, secretario general y presidente de la Junta, pensando menos en derrotarle a él que en ubicarse para la sucesión. Perdonen la insistencia, pero fracasó también por lo mismo: porque Chaves no podía perder. A Caballos lo sustituyó entonces Viera, que es precisamente el que ahora reta a Griñán. Y Caballos, su antiguo enemigo, le apoya.

No se ha visto nunca una agrupación socialista más compleja que la de Sevilla, donde todos han sido una cosa y la contraria, cada contradicción ha generado alianzas y enemistades insólitas, las lealtades han cambiado con estrépito... y el partido ha ganado las elecciones autonómicas y generales siempre. Hasta ahora.

Etiquetas

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios