Hoja de ruta

Ignacio Martínez

El mismo código moral

Alos dos grandes partidos les molesta mucho que se diga que son iguales. Sin embargo, el discurso moral de ambos es idéntico: nosotros somos los buenos y ellos son los malos. Así, una actuación del adversario es perversa, pero organizada por el bando propio sería adecuada. Eso permite a los socialistas demonizar la moción de censura del PP en Benidorm en 1991, con un tránsfuga; y al mismo tiempo justificar las suyas en Gibraleón en 2005 o en Benidorm en 2009, porque lo exigen la gobernabilidad y el clamor ciudadano.

Cuando ocurrieron los sucesos xenófobos de febrero del 2000 en El Ejido, el alcalde del PP Juan Enciso minimizó la trascendencia de los disturbios racistas, ninguneó la mesa por la integración de los inmigrantes, reventó la cumbre democrática de dirigentes políticos y sindicales que acudió al pueblo, ignoró las negociaciones para desconvocar la huelga de inmigrantes y se resistió a facilitar los terrenos para instalar un campamento de la Cruz Roja. No hacía falta saber nada más sobre sus valores. Se escindió del PP por la derecha en 2005, pero a los socialistas les pareció un magnífico socio para hacerse con la Diputación en 2007.

El todavía presidente valenciano Francisco Camps, implicado hasta las cejas en el caso Gürtel, se agarra al sillón como gato panza arriba e impone a su comunidad autónoma un bloqueo institucional. El jueves se sometió a una sesión de control en Las Cortes valencianas por primera vez en cuatro meses. La televisión pública Canal 9 ignora por completo este escándalo y el PP se venga del PSOE impidiendo el nombramiento de Leire Pajín como senadora en representación de esa autonomía.

¿Qué pensaría el Partido Popular de Andalucía si los socialistas hubiesen utilizado aquí su mayoría absoluta para impedir el nombramiento de Javier Arenas como senador por esta comunidad autónoma? Arenas tiene la oportunidad de dar un ejemplo ético, como vicesecretario de política autonómica de su partido, y acabar con este bochornoso incumplimiento de la ley, propio de un partido antisistema. Pero no lo hará. Se lo impide su código moral. O mejor dicho, el de ambos partidos, que es el mismo.

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