Las dos orillas

josé Joaquín / león

Más de lo mismo

SEGÚN las encuestas que se han publicado en los últimos días, en España no ha cambiado nada en los seis últimos meses. En realidad, todos los sondeos electorales se resumen en uno: el del CIS, que consultó a más de 17.000 personas en toda España y encontró un 32,4% de indecisos. No obstante, a partir de ahí, todos los demás han llegado a las mismas conclusiones, con un margen mínimo de diferencias que no llega al 2%. La gran novedad, que es el sorpasso, con el supuesto auge de Podemos, no deja de ser un truco. Si se suman los resultados del partido de Pablo Iglesias con los de IU, en el 20-D, se puede considerar normal que ahora queden por delante del PSOE de Pedro Sánchez.

España es diferente. No es como el Reino Unido, donde una semana te dicen que el Brexit va ganando con casi 10 puntos de diferencia, y a la siguiente resulta que va perdiendo. O donde el Partido Conservador de David Cameron fue capaz de romper todas las previsiones electorales. Aquí, por el contrario, se dice que el PP va a más, pero ninguna encuesta le ha dado más de un 31%. Y se dice que el PSOE va a menos, pero nadie se atreve a pronosticarle un batacazo por debajo del 18%. Y que Albert Rivera se quedará con menos, por culpa del voto útil, pero en los sondeos le conceden casi los mismos escaños. En cuanto a Unidos Podemos no se puede comparar sólo con el partido de Pablo Iglesias, ya que también se han merendado al glorioso comunismo español en el que milita Alberto Garzón. Por consiguiente, hay que sumarle sus votos.

Precisamente Pablo Iglesias y sus asesores han demostrado que son quienes mejor se conocen el sistema. Después de muchos años de IU clamando por una reforma de la normativa electoral, ha llegado el líder de Podemos y les ha explicado la manera de rentabilizarlo, según lo que hay. No es sólo que puedan superar al PSOE, es que han alterado todo el estatus electoral, al cambiar el reparto de los restos, y eso también perjudicará al PP y a Ciudadanos. Con lo que se puede afirmar que no hay sistema malo, sino partidos que lo desaprovechaban.

Faltan pocos días para que se vea la realidad. Vuelvo a lo del principio: es muy difícil creer que el resultado será el mismo, seis meses después. Los partidos están con recelos, porque saben que hay margen para la sorpresa. Y también está por ver lo que ocurre el día después, cuando algunos no podrán decir lo mismo que dijeron y ciertos liderazgos quedarán cuestionados.

España es diferente, y además con mala memoria. Así que no tengáis miedo: no habrá terceras oportunidades.

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