Las dos orillas

José Joaquín León

La moda de los 'sin'

Afuerza de beber cerveza sin alcohol, llega un momento en que una caña de Cruzcampo te sabe rara. Supongo que lo mismo pasará con la Coca-Cola sin cafeína, igual que inventaron los descafeinados de máquina para que te sepan a café sin que lo sea del todo. En la sociedad de las apariencias, se tira de I+D+i para conseguir que las cosas sean lo que no son, sino que lo parezcan.

Sevilla, como ciudad moderna, además de ser de las personas, los animales y las bicicletas, de Monteseiríjn y Torrijos, es también la ciudad de los sin. Esto se aprecia mucho en el transporte. Tenemos un Metro sin que llegue al centro propiamente dicho. Y ahora se habla de hacer unas nuevas líneas de Metro sin que algunos tramos sean subterráneos; es decir, sin que sea un Metro, sino un tranvía, o un ferrobús como se decía antes de la I+D+i de Renfe. Y ahora vamos a tener un tranvía sin catenarias, que era una necesidad muy necesaria.

En ninguna ciudad que no sea Sevilla se les ocurriría poner un tranvía con catenarias de quita y pon en Semana Santa, sólo para no afear la estética de los pasos y fastidiarle las fotos a Salazar y compañeros mártires. Esto demuestra dos cosas: una la sensibilidad del Ayuntamiento con las cofradías, como dice la delegada de Fiestas Mayores, Rosamar Prieto; y otra que las catenarias son horrorosas, pues si fueran bonitas no habría que quitarlas para después ponerlas donde ya estaban. También demuestra que la Consejería de Medio Ambiente procedió sin pies ni cabeza, al decir que estas infraestructuras no impactan negativamente en el paisaje en las calles sin edificios histórico-artísticos. Sin pies ni cabeza, porque significa que esas calles son consideradas tan horrorosas como las catenarias, y da igual que las pongan. Sin embargo, las setas de la Encarnación no son de quita y pon, aunque los edificios son artísticos, no todos, pero la Anunciación sin duda.

Comprenderán ustedes que en estas circunstancias surrealistas del tranvía hispalense y los informes técnicos sin criterio racional, tenerlo por fin sin cables será una maravilla para Sevilla. Eso da para una buena inauguración en la ciudad de los sin, sin renunciar a nada, y sin saber si es con o sin candidato a la Alcaldía. Por eso, hay que decir muy claro desde ahora, desde esta precampaña en la que van a por Montesirín con fuego amigo y enemigo, que Sevilla no entrará plenamente en la segunda modernidad mientras no haya tranvías sin catenarias.

Aquí algunos malpensados piensan que la ciudad de los sin es también la de los sinvergüenzas. Y de esos haylos, por supuesto, pero ya se ha anticipado que lo bonito del sin es justamente no ser lo que parece, y a esos sinvergüenzas se les nota demasiado.

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