Visto y oído

Antonio / Sempere

Al monitor

SIGUEN los recortes. Los comentaristas de los partidos de la Champions verán los partidos desde los monitores instalados en los estudios de Madrid. Sergio Sauca y su equipo no tendrán que viajar a las ciudades donde se celebren los encuentros. Lo que bien mirado, desde un punto de vista estrictamente basado en los horarios y en las libranzas, tiene sus ventajas. Sauca puede encontrarse hasta las mismísimas vísperas de la celebración ocupándose de asuntos propios, nada de perder el día de antes y el de después en viajes. Incluso después del partido, la misma noche del encuentro, tras los comentarios, puede dormir plácidamente en su cama de toda la vida, y ya sabemos que como en la cama de uno, en la de ningún sitio, sobre todo cuando se acercan los cincuenta.

Pero sucede que está la variante de la vocación, de la aventura, de eso que llaman épica. Y que una buena parte de ella se va al garete al no poder vivirlo in situ, que una buena parte no se puede contar, no se puede transmitir, precisamente, por no estar en el lugar de los hechos para contarlo. Eso para quien lo cuenta tampoco tiene precio. La cama, nuestra cama, siempre está a la vuelta, y es mucho más placentero el momento de volver a ella si antes la has abandonado unos días. Si no, no tiene tanta gracia. Los recortes se dejan notar en todos los negociados. En Días de cine, creo que es la primera vez que ocurre, ni siquiera han podido cubrir los días de Berlinale. Ya veremos lo que ocurre en los Juegos Olímpicos.

El grueso del gasto se lo llevan los derechos de la competición, pero rasca que te rasca podría ocurrir que el taekwondo o la vela también se comentasen desde el monitor en Madrid.

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