La ventana

Luis Carlos Peris

Una muerte que todos veían venir

AFIRMAN los que allí se la juegan todos los días que la muerte de Consuelo se veía venir desde que instalaron el carril bici. Por culpa de ese carril tan aplaudido y tan vituperado, con tantas filias como fobias, el semáforo en Hytasa que unía la calle Galicia con Navisa dejó de funcionar. Hace ya muchos meses que el personal tenía que jugarse el bigote a través de un largo paso de cebra y ya se sabe que un paso de cebra tiene la cuota de seguridad peatonal ciertamente escasa, limitada a la voluntad del automovilista que decida si parar o seguir. Y ayer, Consuelo, una funcionaria discapacitada, se dispuso a cruzar por el sitio habitual para el avituallamiento matutino. Siempre, desde que el semáforo dejó de funcionar para respetar el carril bici, era una odisea para ella especialmente, una mujer con graves problemas de movilidad. Dicen que se veía venir lo de ayer, ¿habrá más Consuelos en Hytasa?

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