PASA LA VIDA

Juan Luis Pavón

Las muñecas de la histeria

MUCHOS padres han descubierto cómo adquirir y recibir un producto a través del comercio electrónico, en su abracadabrante búsqueda de las muñecas Monster High. El regalo pedido por más niñas, hasta el punto de hacer chantaje emocional cada que vez que su familia vuelve a casa y les relata los avatares del dichoso encargo, pues están agotadas en jugueterías y grandes superficies. Los empleados de algunos establecimientos han tenido que emplearse a fondo para evitar peleas ¡en pos de llevarse una caja en forma de ataúd! Les invito a pensar por qué las criaturas, en su afán de alcanzar rápido la preadolescencia, ya no quieren ser princesas y sí vampiresas. Y los mayores les llevan de la mano de modo mimético a esos derroteros emocionales. Como lobos que arrastran a las caperucitas a lo más profundo del bosque.

Mattel, la compañía californiana que es líder mundial en la venta de juguetes (cuya fabricación se ha derivado a China, claro), ha transformado el estilo Barbie en el look Monster porque ha visto claro que la sociedad hipermediática está mucho más receptiva a la asimilación y sobreexposición de todos los morbos relacionados otrora con los relatos de terror. El mito vampiresco ahora se sirve, mediante la serie de películas Crepúsculo, con estética de publicidad de perfumes y de videoclip para dar gusto a las pulsiones sexuales de las adolescentes. Media un abismo estético y, sobre todo, ideológico, desde el film Yo anduve con un zombie de Jacques Tourneur en 1943 a la actual serie de televisión The Walking Dead.

Primero Papá Noel, y después los Reyes Magos, van a llevar a las habitaciones de muchas niñas ataúdes de plástico con muñecas delgadísimas (ojo con la emulación de esa silueta), hijas de Drácula, del Hombre Lobo o de la Zombie. Y después llegará el ajuar: música, libros, películas, videojuegos, complementos, maquillajes. Y el acceso a la web de las Monster High, donde pueden hacer un curso de supergore y aprender a convertir en monstruosa su actividad escolar. Es todo tan guay...

Todo un dechado de virtudes para que estas niñas sean la generación mejor educada... para chuparnos la sangre y enterrarnos. Aunque, con tal de contribuir a este alucinante seguidismo a mayor gloria de Mattel, los adultos también pueden avenirse a vestirse a la usanza gothika. ¿A que sí, papi?

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