La ciudad y los días

carlos / colón

la necesidad de votar

ESCRIBÍA el compañero Jordá hace unos días: "Si ya están pensando en abstenerse en junio, les ruego que reflexionen. Por favor, no dejen que los más dogmáticos (es decir, los más tontos) acaben decidiendo. Y sí, ya lo sé, todos estamos hasta las narices. Pero si nos ha tocado vivir en un país de políticos malcriados, al menos que gobiernen los menos malcriados". Me sumo a él. Lo aguantado y lo por aguantar del 11-D al 26-J hartaría al santo Job, esta semana hemos vivido la vergüenza de Otegi (Junqueras: "Nos merece el máximo respeto") en Bruselas arropado por Podemos e IU y ayer vivimos el bochorno del griterío de Iglesias desde su escaño y de los hooligans podemitas vociferando "sí se puede" en el Congreso, lugar de argumentos y palabras, no de eslóganes y berridos.

Pero si los hartos no votan a los menos malos, los dogmáticos votarán a los peores. Y la cosa no está para bromas. La economía sigue creciendo, sí, pero a paso de caracol. Hace dos semanas la Comisión Europea y el BCE alertaron de que España ha "invertido" el ajuste estructural logrado en los últimos años. Y ayer supimos que en el habitualmente mal primer trimestre del año el paro ha subido en 11.900 personas entre enero y marzo, dejando la tasa de desempleo en 21%.

Es necesario votar, optar por el mal menor y asumir el pésimo momento político que vivimos no solo, pero sí sobre todo, a causa la poca talla de los líderes. Porque acechan los del cuanto peor, mejor. No olvidemos que estos malos y peores políticos no son extraterrestres, sino parte y producto de una realidad de la que los ciudadanos también somos responsables. Menos que ellos y que los poderes fácticos, desde luego; pero responsables. No olvidemos a sir Winston y no nos merezcamos tener el peor gobierno posible. No nos pongamos estupendos. ¡Si aquí, aquí mismo, en Tomares, tenían los romanos el Panamá en el que escondían 600 kilos de monedas en cántaros!

Ayer citaba el inalterable Jordi Hurtado, que ha conmocionado España anunciando su retiro temporal, este diálogo de Luces de bohemia: "Ese sujeto era un hombre de pluma", dice un sepulturero. "¡Pobre entierro ha tenido!", le contesta su colega. "Los papeles lo ponen por hombre de mérito" replica el primero. "En España el mérito no se premia. Se premia el robar y el ser sinvergüenza", sentencia el segundo. Valle-Inclán lo escribió en 1924. Ha pasado casi un siglo. Hagamos lo posible, votando, por desmentirlo.

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