Tribuna Económica

Rogelio / velasco

I nforme global sobre emprendimiento

EL lunes se presentó en la Fundación Rafael del Pino el informe GEM, un estudio que se realiza con carácter anual en 90 países del mundo y en el que se estima la evolución de las actividades emprendedoras en todos esos territorios. Durante muchos años, las fuentes principales de generación de empleo en España han sido el sector público y las grandes empresas. El primero, ha estado asociado a la provisión de servicios públicos esenciales que estaban escasamente dotados, así como a la propia expansión de las administraciones regionales y locales. El segundo ha evolucionado en paralelo a la expansión internacional de las mayores empresas españolas.

Ni una ni otra -especialmente la primera- van a ser fuentes de generación de empleo en nuestro país durante muchos años y la segunda va a estar muy limitada por las propias dificultades que atraviesan las compañías, especialmente en los sectores bancarios y construcción.

Por este motivo, el foco de atención del mercado de trabajo se ha dirigido hacia la iniciativa individual, hacia el emprendimiento como vía para que los trabajadores en activo consigan incorporarse al mercado de trabajo a través de iniciativas individuales o en pequeños grupos, alejados, por tanto, de las fuentes tradicionales de generación de empleo.

En España podemos hacer las cosas bien. El equipo elaborador del proyecto a nivel nacional -que en el capítulo de Andalucía lo dirigen los profesores Ruiz Navarro, Martínez Fierro, Medina y Ramos, de la Universidad de Cádiz- ha sido reconocido como el mejor del mundo, un motivo de gran satisfacción.

La crisis económica está también afectando el volumen de actividad emprendedora, como señala el informe GEM 2012. Pero no parece que, con la profunda recesión que padecemos, una caída de un 2% en la actividad resulte dramática.

Quiero pensar de manera positiva y destacar, más bien, la evolución de aquellas variables que permiten ver el futuro de manera esperanzadora. Las iniciativas completamente innovadoras han pasado del 16% al 19%. Aquellas localizadas en sectores de tecnología media o alta también lo han hecho del 6,5% al 10%. Y lo que es también muy buena noticia: las que exportan en algún grado han pasado del 18% al 25%.

Podrían destacarse más, pero ponemos el acento en aquellas que, sin duda, están llamadas a aportar mayor valor al crecimiento y a la generación de empleo. Destacamos estas variables porque, en muchas ocasiones, las nuevas iniciativas no hacen sino incorporarse a un mercado ya saturado, en donde, típicamente, desplaza a alguna empresa ya existente sin que, globalmente, se genere renta o empleo adicional.

Otros aspectos son, sin embargo, más preocupantes. Las actitudes hacia el riesgo, el fracaso o la formación emprendedora, son todavía aspectos que requieren un gran avance para que el mercado de trabajo pueda manifestar, de forma significativa, las actividades emprendedoras. Y esas mejoras hay que iniciarlas desde las escuelas, desde las familias y desde el discurso político de los gobiernos, para que los jóvenes, antes de su incorporación al mercado de trabajo, aprendan que el futuro va a depender de sus propias iniciativas y esfuerzos, porque las fuentes tradicionales de generación de empleo han desaparecido.

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