En tránsito

eduardo / jordá

L a nueva Andalucía

HACE diez días, en la gala de los Goya, se vio una Andalucía que desmiente todos los tópicos de atraso y de catetismo que por desgracia se asocian siempre con nosotros (y basta pensar en determinados programas de la televisión catalana). Y mientras veía al gran Dani Rovira, que bordó su papel de presentador, o cuando escuchaba el extraordinario discurso de Antonio Banderas -bien escrito, bien leído, sincero, emotivo, humilde-, o al ver a los merecidísimos ganadores de los premios por La Isla Mínima, me pregunté quién representaba en las instituciones y en los partidos a esa Andalucía que se veía allí: una Andalucía despierta, activa y cosmopolita; una Andalucía que sabía buscarse la vida sin subvenciones ni ayudas institucionales; una Andalucía que prefería el recurso a la inteligencia antes que la queja o el lamento continuos; una Andalucía que había demostrado que para salir adelante sólo hacían falta mucho talento, una voluntad de hierro y una inagotable capacidad de trabajo (tres cualidades que Dani Rovira, Antonio Banderas y los creadores de La Isla Mínima habían demostrado de sobra).

Pues bien, la pregunta era la misma: ¿dónde está esa Andalucía de los Dani Rovira, los Alberto Rodríguez y los Antonio Banderas? ¿Qué partido la representa, cuál propone lo que estos artistas han sabido hacer con su trabajo y su talento? ¿Y en qué programas o en qué instituciones está representada esa Andalucía que salió triunfante en los premios Goya?

Porque es evidente que ni el PP ni el PSOE parecen representar a esa nueva Andalucía, pero por desgracia no parece tampoco que el discurso lacrimógeno o revanchista de la izquierda más radical -desde Podemos a IU- pueda identificarse con esa otra Andalucía que vimos en el escenario de los Goya. Porque esa nueva Andalucía no es la de las paguitas y las subvenciones, pero tampoco es la Andalucía rancia de las romerías y las procesiones y la autocomplacencia (esa Andalucía, por cierto, que retrataron muy bien el Culebra y el Cabeza, no sé si voluntaria o involuntariamente, con su pequeña actuación haciendo de "andaluseh profesionales").

Entonces, ¿dónde está representada esta nueva Andalucía? ¿Quién le da voz, quién piensa de la misma forma, quién defiende sus intereses? ¿Susana Díaz? ¿Moreno Bonilla? ¿Teresa Rodríguez? ¿Maíllo? Yo, la verdad, no lo creo. O sea, que de momento parece que esa nueva Andalucía sigue huérfana de representación política. Y eso es otra desgracia colectiva.

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