La obligación de cumplir el déficit es para todos

LA culpa del exceso del déficit español no es sólo de las comunidades autónomas, pero lo es en parte. Conviene observar bien cómo se han repartido las responsabilidades en el desvío para lograr un ajuste ecuánime de las cuentas públicas, pero, sobre todo, para que éste sea perdurable. Ya basta de ejercicios voluntaristas que no conducen a nada. España cerró 2015 con un déficit del 5% cuando debió ser ocho décimas menor. Ello se ha debido a las políticas discrecionales de última hora del Gobierno de Rajoy, que adelantó a julio pasado la bajada del IRPF prevista para 2016 y que se comprometió a devolver la paga extra de los funcionarios de 2012. También se le desviaron las cuentas de la Seguridad Social, por un mal cálculo en sus previsiones y por ciertas ventajas contributivas. Después, las comunidades autónomas también han contribuido a ello, pero de una manera desigual. No son los mismos los 2.900 millones de euros del desvío de Cataluña, los 1.560 millones de Valencia y los 1.250 de Madrid que los 590 millones de Andalucía, que es la comunidad más poblada. Aclarado esto, conviene remarcar que las autonomías tienen que colaborar ahora en la reducción que se pacte con Bruselas, porque todo indica que el objetivo marcado para 2016 (2,8% del PIB) va a ser modificado. Por ello, el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, debería paralizar la orden que ha dado de recortes en los presupuestos de las autonomías, al menos hasta que Bruselas se haya pronunciado. Nadie cree que en menos de siete días, las comunidades vayan a aprobar planes de ajustes tan drásticos, tal como le pide el Gobierno. Montoro se reunirá con la titular andaluza de Hacienda, María Jesús Montero, para estudiar la situación de Andalucía. El ministro debe exigir a la Junta que 2016 acabe con un déficit del 0,3%, y esto es posible incluso sin la necesidad de que se recorten los 590 millones marcados a Andalucía debido a que buena parte del desajuste no es recurrente. Ahora bien, la Junta también se ha permitido algunas licencias, como la bajada del IRPF y otros impuestos y la subida del 1% de los salarios a los funcionarios. Es posible que ahora tenga que hacer algún ajuste en el Presupuesto de 2016, pero debería de ser menor. Ahora bien, tal como ha indicado la Autoridad Fiscal Independiente, el reparto que el Gobierno hace de las obligaciones de déficit es poco realista, carga mucho en las comunidades que, además, están lastradas por un mal sistema de financiación autonómica.

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