La ciudad y los días

Carlos Colón

Tres observaciones

UNO. "Sobre ellos caerá todo el peso de la ley, para asegurarles la más larga y dura condena posible", dijo Zapatero tras el asesinato de Eduardo Puelles. No le creo. Lo siento. En sus manos, en la de su Gobierno y en las del Parlamento está la posibilidad -mediante una reforma Constitucional y un referéndum, si fuera necesario- de que la ley verdaderamente pese sobre los asesinos y se les asegure, no la más larga y dura condena "ahora" posible, sino condenas que vayan más allá de la Ley Orgánica 7/2003, de 30 de junio, de medidas de reforma para el cumplimiento íntegro y efectivo de las penas. Esta reforma, loable, no basta. Y hay que recordar que fue posible gracias a la mayoría absoluta del PP, porque en todos los casos anteriores en que se había propuesto el PSOE se opuso tildándola de "reaccionaria". Así lo hizo Zapatero, entonces parlamentario, cuando en 1991 Rato propuso excluir a los terroristas de los beneficios de reducción de condena. Le contestó Zapatero, afirmando que su grupo votaría en contra porque "sería una política francamente reaccionaria" que negaría "los avances que se han producido en los últimos años en orden a una política de reeducación y resocialización". Así se entiende lo del "proceso de paz".

DOS. ¿Hasta qué punto tiene que estar degradada una sociedad para que el lema que presidió la manifestación de ayer en Bilbao fuera Por la libertad, ETA no? ¿Cómo que ETA no? ¿Es necesario afirmarlo, delatando que hay quienes por acción u omisión afirman lo contrario? Claro que ETA no. Por supuesto que ETA no. Es algo tan evidente que ni tan siquiera debería decirse. Como no era necesario decir "abusos de menores no" o "asesinatos de adolescentes no" en las manifestaciones que siguieron a los asesinatos de Mari Luz o Marta. A nadie se le ocurre que es necesario oponerse al abuso de menores o al asesinato de adolescentes porque ningún grupo social y ningún partido los apoya. No sucede lo mismo con ETA. Por eso nadie se atrevería allí a que la manifestación institucional fuera encabezada por una pancarta que dijera Cumplimiento íntegro de las penas para los terroristas.

TRES. Nos las tenemos que ver con una pandilla de asesinos orgullosos de sus actos, que se saben activa o pasivamente apoyados por más gente de la que se quiere reconocer. Como los etarras ahora juzgados en París, que aplaudieron y vitorearon cuando en la sala se hizo alusión al asesinato de Eduardo Puelles. Con esta calaña de asesinos no caben pactos, acuerdos, arreglos o indultos ni aun como pago a la disolución de la banda. Sólo la cadena perpetua.

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