La ciudad y los días

carlos / colón

La oposición, sin líder

PEDRO Sánchez perdió el martes dos oportunidades. La de representar a un PSOE preparado para asumir las responsabilidades de gobierno, con sólidas propuestas alternativas a las del PP. Y la de replicar al discurso de Rajoy. En vez de hacer lo primero respondió (mejor dicho: recitó en vez de responder) a los concretos datos ofrecidos por el presidente con lo que nuestro editorial de ayer definía acertadamente como "un discurso que pretendía ser ideológico sin lograrlo, centrado en la dialéctica derecha-izquierda, lleno de vagas buenas intenciones y más prisionero de los papeles preparados que atento a las propuestas concretas que desde el Gobierno se explicitaban".

Y esta es la otra oportunidad perdida por Sánchez: brillar como líder de la oposición con cintura para oír, anotar y responder porque tiene propuestas concretas que enfrentar a las de Rajoy. En la sólida exposición y en la réplica del presidente hubo fallos, más en lo que calló que en lo que dijo. Pero el líder socialista no los aprovechó porque, como un debutante timorato e inseguro, leyó una réplica escrita de antemano. Como escribía el compañero José Aguilar, con ello cometió un error imperdonable. Sumando ambos errores se puede resumir así la intervención de Sánchez: desperdició su mejor oportunidad quien tan pocas tiene, vista la situación nacional (auge de Ciudadanos y Podemos) y la crisis del PSOE.

Y aquí está el daño a lo peor irreparable. La posible fragmentación a la italiana de nuestro parlamento es un riesgo puntual, aunque ni PSOE, ni PP, ni IU deben olvidar la desaparición allí de la Democracia Cristiana, el Partido Socialista y el Partido Comunista. El ascenso de la extrema izquierda populista probablemente sea una cuestión coyuntural que se disuelva como llegó. Pero el desfondamiento de un partido con más de un siglo de historia, hasta hoy clave para la estabilidad democrática, es un problema nacional, no puntual o coyuntural. Desgraciadamente Sánchez demostró que no tiene talla para resanar el PSOE.

Refiriéndome a Giner de los Ríos y a Fernando de los Ríos pregunté ayer: ¿qué tienen que ver estos dos grandes andaluces con el actual socialismo? Nada, contestaba, y este es el mayor problema que arrastra el PSOE porque tiene que ver con su identidad. Sánchez escenificó el pesimista diagnóstico. Y no se olvide que cuando el PSOE estornuda, España se resfría.

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