Las dos orillas

josé Joaquín / león /

La ordinariez

A veces se consigue el efecto contrario al que se busca. Por ejemplo, con la exposición de fotos del Orgullo Gay en la Avenida de la Constitución, que no es para sentirse orgullosos. Al pasar por allí, he escuchado comentarios homófobos por docenas, señal de que eso, lejos de solidarizar a la gente, crea repelencias. He llegado a escuchar a dos señoras preguntándole una a la otra lo siguiente: "¿Y cómo es posible que el Ayuntamiento haya consentido esto precisamente aquí, junto a la Catedral?". Si el objetivo buscado era provocar, lo han conseguido. Pero si lo que intentaban era concienciar para que exista una mayor tolerancia, han fracasado rotundamente.

Conste que el problema de esta exposición no está en la homofobia de quienes la ven, sino en la ordinariez de quienes la han montado. Hay algunas fotos que son de vergüenza ajena, empezando por la primera, según se entra desde la Plaza Nueva, en la que aparece un fulano mostrando el culo tan alegremente. Si fuera una exposición heterosexual, resultaría igual de ordinaria. Y el problema añadido es que esta exposición no es como la de El Bosco, que se debe ir al Museo del Prado para verla. Sino que está en plena calle, en el centro de Sevilla, y la visitas aunque no quieras, sólo con pasear por la avenida. No es libertad de expresión, sino una imposición a la fuerza para quienes transiten por allí.

Para entender lo que está pasando en Europa se debe tener en cuenta que hay millones de personas que ya están hartas de lo políticamente correcto, o de lo que Gregorio Serrano (sin ser un filósofo, pero con sentido común) ha denominado "el pensamiento único". En la España actual, la homosexualidad se acepta con normalidad, excepto por sectores minoritarios. Tenemos amigos y amigas homosexuales a los que no discriminamos, al contrario, y son iguales que quienes tienen otros apetitos físicos. El problema viene cuando se opta por lo más extremo. Pues esto es lo mismo que si se eligieran fotos evidentes del cine X para elogiar la sexualidad hetero entre hombres y mujeres.

Sorprende que haya protestas por sexismo cada vez que aparecen fotos de mujeres semidesnudas, mientras que se tragan lo del señor de trasero feliz. Hay una nueva inquisición y un lobby que dice lo que está bien y lo que está mal. Son los que critican a la Iglesia y se comportan como el cardenal Segura en los años 40, o al revés, según les interese. Sucede que hay personas que no somos homófobos, pero tampoco bobos, y no decimos amén a todo.

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