La esquina

josé / aguilar

El pacto puede fallecer antes

NO sé, a la hora en que escribo, cómo acabará la crisis del Gobierno andaluz, si en Guatemala o en Guatepeor. Lo que sí parece es que el bipartito está gravemente herido. Ya antes existía la seguridad de que no va a durar los cuatro años reglamentarios. Ahora existe la probabilidad de que fallezca mucho antes.

Eso es así porque el caso de la Corrala Utopía no sólo ha revelado la diferente concepción de la política que tienen las dos formaciones de izquierdas. IU ha hecho bandera del movimiento de los sin casa y no concibe la acción institucional sino como complementaria de la lucha en la calle (de las masas, dirán ellos, aunque de masiva tiene poco), de modo que considera legítimo saltarse la legalidad en aras del interés social. El PSOE, por su parte, sostiene firmemente que ninguna institución puede actuar fuera de la ley.

Estos planteamientos han sido llevados hasta sus últimas consecuencias y el conflicto va caminando hacia un callejón de difícil salida... si se quiere salvar la cara a los dos socios/contendientes. Entiéndase por salvar la cara que Susana Díaz quede retratada como la única presidenta de un único gobierno respetuoso con la ley y que IU no se vea obligada a pedirle a las familias desalojadas que devuelvan las llaves de las viviendas públicas que les entregaron la noche del miércoles y que la Consejería de Fomento no pierda sus competencias en la adjudicación de las casas.

Las dos cosas son complicadas. La razón está de parte del PSOE y de Díaz, en la medida en que la Junta no puede asumir el incumplimiento de las normas que regulan el acceso de los necesitados a las viviendas de propiedad pública (¿quién defiende los derechos de las familias que se han inscrito en el registro de demandantes y que están en igual situación, o peor, que las favorecidas por IU?) ni enviar el mensaje a la sociedad de que la patada en la puerta y la okupación pesan más que las auténtica necesidad de los sin casa.

Dicho lo cual, añado que la presidenta ha dado un golpe excesivo y autoritario, casi sin retorno, en la mesa del pacto. Ocurre que el pacto está solemnemente firmado y que, además de un programa común que se presta a interpretación, dice que IU dispondrá de la Consejería de Fomento y Vivienda con todas las competencias que se fijaron en su día. Susana Díaz no puede quitárselas si no es rompiendo el pacto o negociando su revisión. Es lo que se intentó ayer, a posteriori.

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