Crónica levantisca

juan Manuel / marqués Perales

El no país

CLAUDIO Aranzadi, ministro de Industria en gobiernos de González, nos dijo: "La mejor política industrial es la que no existe". Ahora tampoco tenemos política monetaria, la cedimos a Bruselas sin que ésta nos diera a cambio una política económica común. Felipe González nos ilustró el miércoles, durante el Foro Joly, cómo la política monetaria de EEUU sirve, además de para crear empleo y enjugar una parte de su deuda con una inflación razonable, para proteger sus exportaciones con un dólar más baratito que el euro. Pero somos unos espléndidos. Deoleo, que es la primera aceitera del mundo, está en venta. Como se decretó la muerte de las cajas de ahorro, éstas, que tienen un 30% de la compañía, la ponen en venta, y hay un fondo público italiano, Fondo Strategico Italiano (FSI), que asociado con otro catarí, la desean comprar. El ministro de Agricultura, Miguel Arias Cañete, maniobra para que, al menos, la sede siga en España, pero debe decirlo con la boca pequeña porque el Estado no puede intervenir, cosa que, al parecer, sí hace Italia.

Supongamos que Deoleo es el principal comercializador de vinos de Francia o el mayor productor de acero de Alemania, ¿me quieren decir que París y Berlín dejarían que su compañías cayeran en manos de países de la competencia? Vamos, ni que Merkel u Hollande fumen en los aseos de la Audiencia Nacional de Marlaska.

En Deoleo hay una cooperativa andaluza, Dcoop, antigua Hojilblanca, que aspira a tener una porción mayor de la tarta o a liderar el proyecto industrial, pero va corta de dinero. Los propios cooperativistas rechazaron aquel magnífico proyecto del desaparecido Tomás Aránguez, por parte de Covap, y de Antonio Luque, por Hojiblanca, para fusionar ambas cooperativas. Ahora habría fuerza para dar la guerra en Deoleo, donde la única caja que se quedará es la única andaluza, Unicaja. Menos mal que no hay un Aranzadi de turno que nos diga que la mejor empresa andaluza es la que no es de Andalucía.

Ahora bien, lo que hay que estudiar son las razones por la que Ebro, con sede en San Juan de Aznalfarache, ha ido vendiendo su parte en Deoleo: porque el aceite de oliva es muy chic, pero deja un margen escaso. Como el vino de Jerez con sus botellas de oloroso a seis euros. Arias Cañete también sabe de eso, fue un actor de reparto durante aquellos años en que una gran compañía del jerez se vendió a una multinacional. Y no ganó Jerez, sino el whisky y el ron con el que se desplazó al brandy.

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