La ventana

Luis Carlos Peris

Qué paisaje y qué paisanaje

ESTUPEFACCIÓN y la confirmación de que la capacidad que el ser humano tiene para sorprenderse de algo no tiene límites. ¿Estaremos acostumbrados a comprobar la eficiencia de la vena vandálica de algunos congéneres?, bueno, pues cada día dan esos impresentables motivos para ver cómo el listón lo tienen cada vez más bajo y, por ende, asequible a sus fechorías. Estábamos ayer bien de mañana doloridos por el aspecto que presentan en el Paseo Juan Carlos I los aparatos instalados allí para que el personal complete el footing con estiramientos, ya que están destrozados con nocturnidad e impunidad. Eso sin contar la ola grafitera que tiene embadurnadas fachadas recién pintadas o muros tan venerables como los de la Catedral. La ola de vandalismo que dolorosamente nos invade ya ni siquiera se para en barras para respetar el monumento más emblemático de la ciudad. Qué paisaje, qué paisanaje, qué triste...

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