la ciudad y los días

Carlos Colón

La paja y la viga

MESURA y sentido común", pedía un lector ayer comentando la preocupación del arzobispado ante la proliferación de procesiones ilegales. "La Semana Santa es una, no cincuenta y una", puntualizaba otro. Estoy de acuerdo con ambos. La mesura y el sentido común, siempre indispensables, aconsejan ceñirse a esa única Semana Santa en lo que a las procesiones se refiere. Salvo circunstancias excepcionales que justifiquen eso que antes se llamaba procesión extraordinaria y ahora debería llamarse ordinaria a causa de su multiplicación (no sean mal pensados yéndose a la segunda -plebeyo- o la tercera -vulgar- acepción y quédense con la primera: que sucede habitualmente).

También comprendo que el arzobispado esté preocupado -como ayer informaba el compañero Juan Parejo- "por la proliferación que han experimentado en los últimos años las procesiones ilegales, es decir, las organizadas por asociaciones cofradieras, meramente civiles, cuya apariencia y funcionamiento es similar a la de las hermandades y cofradías, constituidas legítimamente por la autoridad eclesiástica y agrupadas en el Consejo de Cofradías, y cuyas salidas se producen, además, en cualquier época del año". También, por último, estoy de acuerdo con el Consejo -se ve que tengo el día conciliador- en que estas procesiones extemporáneas y sin papeles eclesiásticos deterioran la imagen de la Semana Santa y de las hermandades y cofradías.

Lo que no acabo de entender es por qué no les preocupan también algunos esperpentos que salen a la calle con todos los papeles en regla, en Semana Santa o cuando a Palacio y a las corporaciones les apetece. ¿O acaso todo lo que se ve en las procesiones está a la altura de lo que se conmemora y de la historia y la tradición de Sevilla? Tampoco acabo de comprender que a la autoridad eclesiástica y al Consejo les preocupe que las procesiones ilegales tengan lugar en cualquier época del año. ¿O acaso, además de las procesiones extraordinarias y de una rara Semana Santa que dura diez días en vez de siete, no se está hablando estos días de la propuesta, hecha por Palacio y acogida con entusiasmo por el Consejo, de que salgan catorce imágenes -¡catorce!- para montar una minijotaemejota?

Sí: hay patologías incultamente festivas y groseramente paganas en la actual Semana Santa. Sí: hay un exceso de bandismo y costalerismo. Sí: las asociaciones "ilegales" son otro paso en esta trivialización supersticiosa y vulgar, en esta reducción a carnaval de una Semana Santa sin hondura devocional y emocional. Pero convendría recordar lo de la paja en el ojo ajeno y la viga en el propio.

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