La campana

José Joaquín León

El papel de las cofradías

EN los años posteriores al Concilio Vaticano II un sector de la Iglesia empezó a mirar con recelo a las cofradías, a las que consideraban enquistadas en costumbres tradicionales y reacias a la modernización. Era una visión simplista, que con el tiempo quedó en evidencia, pues las cofradías estaban dispuestas a adaptarse a los tiempos, como han hecho siempre, y contaban con estructuras más democráticas que otras asociaciones religiosas piramidales.

Aquellos recelos crearon tensiones, algún que otro cambio de templo, muchas homilías convertidas en broncas y varias cartas pastorales, en algunas de las cuales parecía que los partidarios de la religiosidad popular eran los más tontos de la feligresía. Hoy, en plena temporada de laicismo, esos recelos de una parte de la jerarquía eclesiástica han cambiado, de modo que las hermandades están mejor consideradas. Influyen algunos datos: por ejemplo, mientras en la mayoría de las autonomías el número de vocaciones religiosas ha bajado de forma brutal, en Andalucía ese descenso ha sido más suave y además han entrado en los seminarios algunos jóvenes procedentes de los entornos cofrades. Por otra parte, mientras en Barcelona el 62 por ciento de los matrimonios son civiles y en Madrid lo son el 52 por ciento, la media andaluza es del 30 por ciento; es decir que el 70 por ciento de las bodas son religiosas.

Un cura nada anticofrade, sino todo lo contrario, Pedro Ybarra, decía el domingo en su homilía de la misa parroquial de Santa Cruz, celebrada después de la función de la hermandad, en relación al suntuoso altar que tenía detrás, que "todo esto es muy bonito y está muy bien, pero sería una simple función teatral si no responde a una forma de vida".

Tiene toda la razón don Pedro, pero lo que pasa es que hoy en día, aunque sólo tuviera ese valor teatral, ya sería algo positivo. Porque hay niños que ni siquiera saben quien es Ese que está en la cruz. El obispo de Cádiz, Antonio Ceballos, me elogiaba recientemente a las cofradías porque decía que cuando iba a una procesión: "Veo a los padres explicándole a sus hijos quien es la Virgen y qué representa lo que ven en los pasos, y eso hoy es importante".

Como dijeron los obispos del Sur en los años de recelos, las cofradías son "valiosas catequesis plásticas". Hay que exigirles autenticidad, pero su papel para la Iglesia está revalorizado.

Etiquetas

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios