Los 'papeles de Panamá', investigar antes que linchar

LA filtración a la prensa de los llamados papeles de Panamá ha conmocionado a las opiniones públicas de prácticamente todo el mundo. No es de extrañar si tenemos en cuenta que estamos hablando de más de 11,5 millones de documentos en los que salen nombres de políticos -72 jefes y ex jefes de Estado-, empresarios, deportistas de élite, aristócratas, artistas y hombres de cultura de, prácticamente, todo el mundo. En general, estamos hablando de gente muy diversa, con ideologías e intereses vitales muy distintos, pero con un denominador en común: son poseedores de grandes fortunas. Antes que nada habría que hacer un llamamiento a la calma. Hoy por hoy, los papeles no demuestran ninguna ilegalidad y, en todo momento, hay que respetar la presunción de inocencia. Sin embargo, esta calma no debe confundirse con la pasividad y hace bien la Fiscalía de la Audiencia Nacional al abrir diligencias de investigación. A nadie se le escapa el interés público de un asunto en el que salen nombres como Pilar de Borbón o Pedro Almodóvar, pero en ningún momento se puede tolerar un linchamiento.

Es cierto que las sociedades offshore creadas por el despacho panameño Mossack Fonseca no son ilegales, pero también lo es que esta fórmula empresarial, normalmente vinculada a los paraísos fiscales, es la más habitual para ocultar patrimonio, lavar dinero procedente de actividades delictivas u ocultar información a las autoridades fiscales de un determinado país. Por tanto, entra dentro de la más estricta lógica que el Ministerio Público español inicie una investigación que, esperamos, llegue hasta sus últimas consecuencias.

Pero, sobre todo, el caso de los papeles de Panamá vuelve a poner de manifiesto la necesidad de aumentar y mejorar las herramientas para controlar una actividad que, por su propia naturaleza, es resbaladiza y opaca. En un mundo globalizado como el nuestro, ya no valen las acciones individuales de las policías y las justicias nacionales. Hace falta afinar la cooperación internacional, crear estados mayores conjuntos y, sobre todo, generar confianza en el intercambio de información.

Los movimientos populistas suelen hacer hincapié en los oscuros lazos que unen al poder político con el del dinero y, filtraciones como de la que hablamos no hacen más que abundar en esa línea. Esta connivencia sólo se podrá controlar si el sistema se toma en serio a sí mismo y exige la mayor transparencia a sus gestores. Los papeles de Panamá pueden convertirse en gasolina para aquellos que están dispuestos a incendiar un sistema que, cada día que pasa, tiene más enemigos.

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