Desde mi córner

Luis Carlos Peris

No parece que Sampaoli vaya a molestarse

PARA la alambicada retórica de Sampaoli, que se quedará en nada no más tome la palabra Juanma Lillo, qué mejor antídoto que el declarado bilardismo del que manda. Ramón Rodríguez Verdejo, Monchi en las estampitas, se impregnó del cartesianismo del Narigón aquella 92-93 que se pasó sentado junto a él en el banquillo. Aquello de "pisalo, pisalo, que los colorados son los nuestros" hizo metástasis en el sanfernandino y ahí sigue.

Ganar, ganar y ganar, aunque para ello sobre lo de hacer prisioneros era la meta de Carlos Bilardo, esa buenísima persona que se transformaba mediante el fútbol. "El fútbol que me gusta es el que me deja contento cuando vuelvo de Nervión a San Bernardo", declaraba Monchi en la última presentación de futbolistas. Lo decía tras la excusa de confiar en que eso no enfade a Sampaoli, cuando lo lógico es que la idea de ganar no parece que sea rechazada por técnico alguno.

Y es que veo ya tan caduco lo de bilardismo y menottismo, que parece que al filósofo rosarino no le gustaba llegar primero a la meta, como si fuese exclusiva bilardista lo de ganar como sea. Ganar como sea lo quiere todo el mundo, aunque hasta el mismo Bilardo en la intimidad confesaba su preferencia por ganar jugando bien. Ahora bien, ¿qué es jugar bien? No procede confundir lo de jugar bien con el juego bonito que preconizan algunos apóstoles de lo alambicado.

Jugar bien no es sólo el excelso tiquitaca que tanta gloria le dio al Barça y a la selección. Jugar bien es también llegar al objetivo por el camino más corto o el achique de espacios, o también dejar en fuera de juego al rival en nueve de diez asedios. No conozco a Sampaoli de nada y sí a Monchi de mucho, pero no creo que la filosofía del DD incomode para nada al DT. Irse contento del estadio a casa difícilmente se da si se pierde jugando bien, ni siquiera jugando muy bien.

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