La ventana

Luis Carlos Peris

No parecía Bilbao sino Sevilla

TRAS un día gris y con el sirimiri en perfecto estado de revista amanecía un sábado que más parecía de Sevilla que de Bilbao y brillaba bajo el sol rutilante esa especie de gigantesca lata de anchoas que es el Guggenheim de la misma manera que brilla la cerámica dorada de la Torre del Oro. ¿Estábamos en Bilbao o en Sevilla? Cómo luce el Bocho desde que clausuraron aquella subvencionadísima sangría de los Altos Hornos, qué lejos todo de aquella ciudad con boina negra y hollín en suspensión. Paseábamos por la Gran Vía contemplando esos escaparates de Bilbao que te trasladan a Oxford Street, veíamos a la gente y resulta que no se notaba para nada que, al fin, en Ajuria Enea manda uno que no tiene nada que ver con Sabino Arana y que, además, atiende por López. Era mañanita de sábado de un mayo que también aquí era florido y hermoso, pero qué poco duró, qué prisas el sirimiri por hacerse notar. Bilbao.

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