las dos orillas

José Joaquín León

El paro que no cesa

SI los 4.833.521 parados registrados en el INEM se pusieran en una cola, uno detrás de otro, ¿dónde llegarían? Ése es el problema de las colas, que no se sabe dónde pueden acabar. Llega Mariano Rajoy a una oficina del INEM, ve una cola, se hace una foto, se la publican en portada, y la cola sigue creciendo, a pesar de que ya gobierna. Mientras no disminuya la cola, será como el rabo del diablo. La economía española está metida en la insostenibilidad, el derrumbe, el aplastamiento. La cola de los parados no estaba calculada para tantos miles y miles de personas. Se han incorporado muchos parados de más. Y el número de afiliados a la Seguridad Social está en retroceso, que es lo peor.

La gente se aburre de oír lo mismo desde que gobernaba Zapatero y ahora con Rajoy. Es necesario reformar el mercado laboral para crear empleo. Desde que se empezó a reformar, han seguido destruyendo puestos de trabajo, según las estadísticas. En teoría, es incomprensible que se haga lo correcto y el resultado sea todavía peor. La economía es muy rara. Yo sólo le encuentro una explicación lógica: para crear empleo, primero hay que destruir todo el empleo. Pero todo-todo, que no quede ni uno. De ese modo, cuando no trabaje nadie, podrán crear cinco o seis puestos de trabajo y, según las estadísticas, dirán que ha aumentado el empleo.

Las estadísticas son así, se manejan como la bolita de los trileros. Éste ha sido el tercer peor octubre de la historia en cuestión de parados. Se pueden consolar pensando que en 2011 fue todavía peor. Se pueden consolar pensando que siempre hay otro que recoge las migajas del mendrugo, los restos de la basura. Pero es consuelo de necios. Cada parado de la cola tiene un nombre y dos apellidos, algunos incluso compuestos. Detrás de cada uno habrá una historia. En EEUU el paro ha subido a un 7,9% y dicen que es malo para Obama. En Estados Unidos hay unos 320 millones de habitantes. Y, a pesar de todo, alguna vez se ha oído que en España estamos mejor que en EEUU.

De vez en cuando se oyen declaraciones raras, como aquellas de la ministra Fátima Báñez, que veía aspectos positivos. Las visiones de Fátima son peligrosas, pues desde que se fue Bibiana se está buscando una ministra andaluza para concederle el Polvorón de Oro del Gobierno y ella tiene muchas papeletas de ese sorteo. El premio consiste en que te echan de ministra y te buscan otro empleo, en Nueva York, o donde sea. En Nueva York está fenomenal, porque allí hay menos parados y cargos que son un gran chollo.

Pero Mariano debe andar con cuidado, por si se tropieza con la cola de los parados dando la vuelta a la Moncloa. Además de tomar medidas para crear empleo, hay que crearlo de verdad.

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