Editorial

Menos paro: cuidado con el espejismo

EL descenso experimentado por las cifras del desempleo en julio -tercer mes consecutivo en el que menguan las filas del paro- tiene un par de clarísimas causas coyunturales: las contrataciones derivadas de una mayor demanda de mano de obra en el sector del turismo, toda una tabla de salvación temporal durante esta época del año en medio de la tormenta de la crisis, y el plan de inversión local, también conocido como Plan E, que ha insuflado oxígeno a la construcción y las obras públicas. Ése es el análisis escueto y correcto que debe hacerse, desde la prudencia y la cordura, una vez conocido el dato de la reducción del número de parados en España (3,5 millones) y Andalucía (785.686). Creer que ese adelgazamiento de la cifra de desempleados proseguirá en los próximos meses es autoengañarse con una dieta milagrosa inexistente. El mercado laboral está enfermo, es verdad que ha experimentado una leve mejoría que hay que aprovechar, e incluso felicitarse por ello -mucho más grave habría sido que el deterioro no se hubiera frenado ni siquiera en estas fechas-, pero las previsiones auguran una recaída el próximo otoño. Hasta el propio Gobierno, por boca del ministro de Trabajo, Celestino Corbacho, lo ha reconocido. No debe deslumbrarnos el espejismo de estos números. Y menos que a otros a la Administración, como parece haberle ocurrido a la Junta de Andalucía, donde hubo prisas a la hora de hacer sonar las campanas de júbilo. Es cierto que, siguiendo la tónica general, el paro bajó en nuestra comunidad autónoma -con las preocupantes excepciones de las provincias de Sevilla y Almería-, pero no como para hacer fiestas. Los nubarrones que asoman por el horizonte obligan a desarrollar políticas de empleo firmes y duraderas que vayan mucho más allá de un alivio eventual. Y para ello, por cierto, resulta fundamental que el Gobierno y la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE) recuperen la senda de la negociación y se alejen del terreno de la discrepancia en el que, hoy por hoy, se encuentran instalados en una confrontación que empeora aún más el panorama.

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