la ciudad y los días

Carlos Colón

Esto pasa ahora y es entera verdad

UNA mala noche en una mala posada": ¿quién ha dado una más realista y sencilla definición del peso de la vida y de la angustia, cuatrocientos años antes de Kierkegaard? "Sólo Dios basta": ¿quién ha expresado con menos palabras la serenidad que nace del desprendimiento de lo inútil y la búsqueda de lo esencial? "Pues dais vestido nuevo, / Rey celestial, / liberad de la mala gente / este sayal": ¿quién está tan cerca de las cosas más comunes, y demuestra tan buen humor, al componer esta coplilla para que la cantaran las monjas que temían que sus nuevos y toscos hábitos albergaran esos piojos a los que con tanta gracia llama mala gente? "La loca de casa": ¿quién ha definido con más exactitud la imaginación errática y morbosa que toma las ensoñaciones por revelaciones, las fantasías por realidades y el histerismo supersticioso por religión? "Lee y no serás conducido": ¿quién se anticipó dos siglos, con tan ilustrado sentido común, al principio de la Ilustración kantiana? "De devociones absurdas y santos amargados líbranos, Señor": ¿Qué santo hay más sensato, más alegre y menos beato?

Es la Santa Teresa de Jesús de los creyentes y la Teresa de Ávila de los no creyentes, que a unos y otros ha fascinado siempre esa mujer excepcional cuya muerte en 1582 se conmemora hoy, día en que la Iglesia celebra su presente e inextinguible memoria. 430 años hace que murió y su palabra parece pronunciada para nosotros, más actual y útil que la mayor parte de las que hoy se oyen y escriben. Tiene esta santa una rara realidad de presencia. Al leerla parece que se la está oyendo. Al pensar en ella o rezarle se tiene la confortadora sensación de su amistosa proximidad.

Hasta cuando escribe sobre la Sevilla del siglo XVI, en la que tan mal lo pasó durante su estancia de mayo de 1575 a junio de1576, parece que lo estuviera haciendo de la de hoy: "Las injusticias que se guardan en esta tierra -escribe en nuestra ciudad el 29 de abril de 1576- es cosa extraña, la poca verdad, las dobleces. Yo le digo que con razón tiene la fama que tiene… Confieso que la gente de esta tierra no es para mí".

Fundó en Sevilla primero en la calle Alfonso XII, trasladándose después el convento a la calle Zaragoza y finalmente, en 1586 y por gestión de San Juan de la Cruz, al actual convento de San José en la calle de las Teresas, en el barrio de Santa Cruz, tan necesitado de ayuda. Desde hoy hasta el miércoles hay allí jubileo. Pásese quien quiera oír el silencio, saborear la paz, admirar la sobria belleza y sentir la despojada plenitud. "Esto pasa ahora y es entera verdad, y no hay para qué le ir a buscar en otra parte mas lejos".

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