las dos orillas

José Joaquín León

La pelea por Ikea

LA discusión por el segundo Ikea de Sevilla ha alcanzado ya un puntito tragicómico. En estos tiempos de crisis, cuando se pide sentido institucional a las administraciones públicas, resulta grotesco abrir una pugna por el niño salomónico del Ikea. Ahora estamos en la fase de quien lo ha visto primero, si el alcalde Zoido, que siempre ha apostado por ese proyecto, o el de antes, que no lo puso en marcha. Y ahí aparece Gutiérrez Limones, el alcalde Alcalá de Guadaíra, que es del PSOE, reivindicando el Ikea para sí, para pescar en el río revuelto. Tras las protestas de Juan Espadas, que también lo quiere para Sevilla, se ha provocado otra división en el PSOE provincial, de por sí divisible. ¿Lo pararán ahí?

Esta discusión provinciana confirma cómo está el patio. Siendo consejero de Gobernación el difunto Alfonso Perales, intentó poner en marcha las áreas metropolitanas de Andalucía, valorando lugares donde serían muy útiles, como el entorno de Sevilla, Málaga y la Costa del Sol, o Cádiz y su Bahía. Estas tres, como otras, son aglomeraciones urbanas de diferentes municipios, cercanos entre sí, y con una gran interrelación por trabajos y residencias. Para unas cosas funcionan como si fueran una macrociudad, más allá de los términos municipales. Para otras, sobre todo para recaudar, cada cual quiere lo suyo. Y si son de otro partido, con más motivo.

Eso es lo que pasa en Sevilla y su entorno. Con el Aljarafe, Dos Hermanas y Alcalá de Guadaíra formaría eso que se denomina en plan cursi la Gran Sevilla. Es algo común, como se decía, en todas las grandes ciudades del mundo mundial, que se expanden hacia más allá y van integrando términos municipales antes separados. Eso tiene una repercusión económica (los centros históricos y comerciales son más caros y las zonas residenciales se van desplazando a las periferias) y también políticas (en las ciudades históricas suele haber un voto más acomodado y conservador, y en las periferias de clases trabajadoras suele favorecer más a la izquierda). Dos Hermanas y Alcalá de Guadaíra son ejemplos significativos de municipios vinculados a la periferia suprasevillana, aún manteniendo una identidad propia.

En ese contexto socioeconómico, un Ikea en Alcalá de Guadaíra tendría el mismo sentido que en las cercanías del aeropuerto de Sevilla. Pero claro, aparte de la dimensión de los terrenos, no es lo mismo, porque este asunto no se ha abordado desde un punto de vista pragmático, sino desde intereses políticos contrapuestos para ver si le birlan un proyecto al vecino. Mayormente, para enredar y aprovecharse. Un municipio lo gobierna el PP y otro el PSOE. Limones o naranjas. Ambos están cercanos, y a la vez en otra galaxia. Así se entiende aquí la armonía metropolitana.

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