la ciudad y los días

Carlos Colón

La peor demagogia

SE equivocó Guerra al enfrentar unos barrios de Sevilla con otros, cargando contra Los Remedios. A estas alturas no nos va a venir con la lucha de clases en versión vecinal. Pero lo peor no fue eso. El error del inteligente tiene réplicas funestas en quienes no lo son. Juan Espadas, Susana Díaz y Adela Castaño fueron mucho más lejos. Hasta el punto de que la cosa recordó una escena de Un hombre para la eternidad. Enrique VIII, que ha acudido con sus cortesanos a casa de Tomás Moro, salta el primero de la barcaza real y se llena de fango. Se queda quieto, serio y disgustado. Los cortesanos lo contemplan aterrados. Pero estalla en una carcajada y avanza chapoteando en el barro. Tranquilizados, los cortesanos se tiran al barro entre carcajadas, imitando a su monarca.

Lo de Guerra, Espadas, Díaz y Castaño fue parecido. Metió Guerra la pata en el fango demagógico, demonizando a los vecinos de Los Remedios como "gente de otro carácter, otro estilo, gente de dinero" y a Zoido como el candidato de "los de siempre" y "los marqueses". Y se lanzaron tras él sus cortesanos al mismo fango populista. Espadas -y cito un periódico que le apoya, para que no se diga- "se comprometió a un trato desigual entre los barrios para dar recursos donde más falta hacen". "No es de justicia -dijo- que en Los Remedios, con todas las inversiones que ha realizado esta ciudad allí, por estar junto al Centro, se critique y se falte al respeto a este gobierno. No vamos a permitir que pase ni una vez más. Voy a ser radical en este sentido. Los recursos irán donde más falta hacen".

¿A las setas de la Encarnación tal vez? Una cosa es, digo yo, invertir donde haga más falta y otra premiar los feudos electorales y castigar los barrios no adictos. ¿O es que cuando se invierte dinero público se están comprando votos y no se tolera que los vecinos ejerzan con libertad la crítica? Tras él se lanzó al fango demagógico Susana Díaz: "El PP castigó este barrio hasta que llegamos los socialistas. Antes todo iba para los mismos barrios". Y tras ella lo hizo Adela Castaño, acusando a los vecinos de Los Remedios de flojos que se levantan a las once. Estupendo.

La demagogia siempre está mal. Incitar al enfrentamiento entre barrios y vecinos siempre es peligroso. Pero cuando se hace desde una escombrera de escándalos por corrupción y tras haber despilfarrado unos 20.000 millones de pesetas -¡20.000 millones!- en las setas de la Encarnación es, además, repugnante. ¿Qué no se hubiera podido hacer con 20.000 millones de pesetas -¡20.000 millones!- en Torreblanca y tantas otras zonas desfavorecidas de Sevilla?

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