Plaza nueva

Luis Carlos Peris

¿Lo peor está por llegar?

DEMASIADO pronto se han echado las campanas al vuelo con la desaparición del Tomate, ese emblema de la televisión basura que, sin embargo, con tan excelente sentido periodístico funcionaba. Era un programa zafio y ágil, agraviador y bien elaborado, con algunos pros y muchos contras, mosca cojonera con el personaje que cogía por banda y buen cajón de sastre para retomar asuntos que se nos habían escapado el día anterior. El Tomate se ha ido por mera política empresarial y viendo los resultados con que se ha ido a la tumba, miedo da pensar qué es lo que esa cadena tan comercial, tan habituada a sacar dinero de debajo de las piedras, va a esgrimir para sustituir a esa máquina de hacer sonar la caja que fue el Tomate, miedo da, mucho miedo, tela de miedo.

Extraña que con los números que presentaba susodicho programa, y aun a sabiendas de que habían empeorado, se haya tirado a la papelera. A pesar del bajón seguía mostrándole la matrícula a la competencia, que nada tiene más tirón en este país de corrala y pelea de vecinos que largar del próximo y mientras más próximo, mejor que mejor. Digo que con los números que daba el Tomate mueve a extrañeza que la cadena de Vasile le haya dado puerta a no ser que tenga preparado un arsenal de munición más abundante y más potente. De ahí que bien debieran esos famosos y, sobre todo, famosuelos que tanto se han alegrado, que pongan sus barbas a remojar porque lo que viene puede ser de órdago a la grande. Lo que viene y lo que se les viene encima a todos los que cantaron victoria y descorcharon champán cuando supieron que el martillo pilón de la sobremesa era suprimido de la programación de esa máquina de ganar dinero a costa de largar del lucero del alba, siempre que dicho lucero tenga un mínimo de notoriedad en el famoseo y la cosa.

Ahora sólo cabe aconsejarle a todos los que tanto festejaron la defenestración tomatera que se toquen la ropa y suban la guardia, que recen lo que sepan y esperen cautelosos qué es lo que va a suplir al Tomate. Me pongo en lo peor y que tanto Isabel Pantoja como Gonzalo Miró, Julián Muñoz como Jaime Ostos o Francisco Rivera y tantos otros se ajusten los machos, se encomienden a su santoral preferido y, sobre todo, que esperen para cantar victoria. Tele 5 no suele dar puntada sin hilo y si ha quitado de su programación el Tomate con los números que daba en el share de cada día, cualquiera sabe qué arma va a sacar de su arsenal para competir con más éxito aún del que obtenía el programa suprimido. Cuando supe de dicha supresión me puse en lo peor y cuando vi cómo se alegraban algunas de sus víctimas sentí lástima de ellas porque me da en la nariz que lo peor está por llegar. Ojalá no echen de menos el Tomate.

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