La esquina

El perro de agua, ¿un profesional?

PARA qué preocuparnos de que los chicos aprendan matemáticas o inglés, ni siquiera de que sepan escribir correctamente lo que piensan o hablar y que se les entienda, si estamos a la cabeza de la innovación pedagógica y la calidad de la enseñanza. La autoridad del ramo no descansa en sus titánicos esfuerzos por colocarnos en la cima de la educación.

Vean, si no, el ejemplo de los proyectos de innovación que presentan algunos profesores a los concursos convocados por la Junta de Andalucía y deténganse en el que se presenta con el siguiente contenido: "El perro de agua español como recurso educativo". Lo han ideado 32 profesores, que han movilizado sus energías y su imaginación y a los que el Gobierno andaluz ha premiado con una subvención de 3.000 euros. Hombre, el perro de agua portugués tiene un pedigrí internacional más acreditado porque fue elegido por Obama como animal de compañía de sus hijas, pero, bueno, el español también tiene su valor, sobre todo para las labores ganaderas.

El proyecto se puede conocer conectando con laweb de la Junta de Andalucía y buscando en los materiales curriculares de la Consejería de Educación. Pero hay un fallo lamentable: está identificado con PIN-093/10, mientras que otro proyecto, que aparece con posterioridad (PIN-384/10), aborda una problemática que es previa. Se titula "¿Se considera al perro de agua español como una ayuda técnica, como un recurso pedagógico o como un profesional especializado?". Es decir, este segundo proyecto plantea un dilema con tres posibilidades, pero el primer proyecto ya lo había resuelto, inclinándose por el perro de agua como recurso pedagógico antes que como ayuda técnica o profesional especializado. Subvencionarlo sería como tirar el dinero -otros tres mil euros-. Porque el asunto ya estaba zanjado.

Me comenta un experto en educación que incluso podría ser temerario este segundo proyecto porque si resulta que el perro hídrico acaba siendo catalogado por el profesorado que tanta dedicación le presta como "profesional especializado", la Consejería tendría que incluirlo en plantilla, convocar oposiciones y concursos de traslado, remunerándolo, naturalmente, de acuerdo con su especialización y formación. En fin, también se podría optar por contratarlos con carácter interino, con menor coste y más movilidad territorial. Es cuestión de crear un consejo en el que estén representados las autoridades educativas, los sindicatos y la patronal del sector (supongo que los dueños de los perros) para negociar las condiciones de trabajo.

Somos el asombro de Europa. Si esto lo explicamos en Finlandia, epatamos a la comunidad educativa y nos sacan del furgón de cola de la OCDE.¡Vamos que si nos sacan!

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