hoja de ruta

Ignacio Martínez

En la piel de Rajoy

HAY una divertida película de 2006, En la piel de Jacques Chirac, de Karl Zéro y Michel Royer, que consiguió el César (el equivalente al Goya español o el Oscar americano) al mejor documental del cine francés un año después. Es una parodia, narrada en primera persona, con pensamientos ficticios y las frases del protagonista real: el mismo Chirac de los años 70 u 80, que dice exactamente lo contrario en los 90 o 2000. Sólo que, gracias al montaje, dice una cosa y lo opuesto en el lapso de 30 segundos. Demoledor. Incluso se permite criticar ácidamente a quienes hayan dicho lo contrario en el pasado sobre no importa qué tema trascendente, Europa o la inmigración por ejemplo. Queda en evidencia. A España todavía no ha llegado este género al cine y sólo se practica en algún programa de televisión, tipo El Intermedio. Pero Rajoy está pidiendo a gritos su versión.

Zéro y Royer practican el mismo estilo desenvuelto y partidista que Michael Moore. Aunque su colega americano fue mucho más tremendista en su reportaje sobre George W. Bush, Fahrenheit 9/11, con el que consiguió la Palma de Oro en el Festival de Cannes de 2004 ¡y 120 millones de dólares de recaudación! Fahrenheit no sólo es el documental de mayor taquilla de la historia, sino que ha creado escuela. Ahí Moore habla de los vínculos económicos de décadas entre la familia del presidente Bush, la familia real saudí y la familia Ben Laden, apunta motivaciones financieras ocultas de la invasión de Iraq en 2003 y la ausencia de sentido crítico del ciudadano estadounidense medio.

Los franceses epígonos de Moore también triunfaron con su piel de Chirac e hicieron varias secuelas en los años siguientes. No han dejado títere con cabeza a diestra y siniestra: la socialista Ségolène Royal, el gaullista Sarkozy y el dictador Fidel Castro han sido sus víctimas en los años siguientes. En la piel de toro urge una terapia parecida con quienes hoy dicen una cosa sobre el IVA, la amnistía fiscal, la subida del impuesto sobre la renta, la prima de riesgo y sus causas, y mañana tienen que comerse con mucho cuidado sus palabras. Urge un poco de humor en medio de la tragedia de la crisis y la ausencia total de liderazgo en este país.

Debe haber muy pocos políticos en la historia nacional más esponjosos que Rajoy, el estereotipo del gallego del tópico, que cuando lo encuentras a mitad de la escalera no sabes si sube o baja. Debe haber pocos políticos en la historia nacional con menos cintura y menos sentido del humor que Artur Mas. Y son los principales actores de uno de los lances más difíciles de la política española en el último medio siglo. Así que como terapia, reclamemos un poco de humor, en la piel de Rajoy. Las penas con humor, son menos.

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