Redacción

El plomo procedente de carnes de caza afecta a la salud

Un estudio alerta de la falta de regulación en el empleo de este metal para municiones

Un equipo con participación de investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha alertado de la seria amenaza para humanos y fauna salvaje que supone el empleo de municiones de plomo para la caza. En un artículo publicado en la revista Enviromental Science and Technology, los científicos advierten de que, aunque diversos países han prohibido el uso del plomo en pinturas o combustibles, este metal sigue poniendo en peligro a especies salvajes, algunas ya seriamente amenazadas, que ingieren perdigones utilizados por los cazadores. La contaminación puede afectar también, a través del consumo de carne de caza, a la salud humana.

Basándose en estudios previos y en observaciones de especies amenazadas, el equipo formado por José Antonio Donázar y Fernando Hiraldo, de la Estación Biológica de Doñana (CSIC), y por Sergio Lambertucci, de la Universidad Nacional del Comahue en Bariloche (Argentina), destaca que esta fuente de contaminación se expande a regiones geográficamente muy alejadas, ya que la carne de caza tiene una alta demanda en los mercados de exportación. Sólo en Europa, los cazadores disparan anualmente más de 40.000 toneladas de municiones, la mayoría fabricadas en plomo. Anualmente, recuerdan los investigadores, son vendidas en los mercados europeos dos millones de liebres de la Patagonia argentina cazadas con perdigones de plomo. Entre sus principales consumidores, destacan países como Alemania, Holanda, Bélgica, Italia, Francia y Suiza. Una situación similar se repite en la caza mayor de ciervos o jabalíes, animales que también son cazados con proyectiles de plomo y cuya carne es objeto de un mercado importante. Según un estudio previo, el consumo de carne de caza aumenta los niveles de plomo en sangre, especialmente en los niños.

Aproximadamente el 75% de varones con riesgo cardiovascular tienen asociada una alteración en su erección. Es decir, cuando un hombre empieza a padecer impotencia puede ser un signo de alerta de que está desarrollando una enfermedad cardiovascular. Incluso puede ser que ya la padezca.

La explicación es muy sencilla. El daño vascular se manifiesta en primer lugar en las arterias más pequeñas, en este caso las del pene, que tiene un diámetro menor y se obstruyen con mayor facilidad por lo que esto dificulta en mayor o menor grado la erección que al fin al cabo consiste en que el pene "se llene de sangre". Es por este motivo que es muy importante que los profesionales estemos al tanto de que estamos no sólo ante una patología sexual sino tal vez de otro problema mayor o de otra índole. Es imprescindible una revisión completa ya que la cardiopatía no es el único problema que puede estar delatando la disfunción eréctil. También nos encontramos con que puede ser el primer síntoma de diabetes, hipertensión, colesterol alto, o una alarma más para que usted baje su peso si sufre obesidad. En torno a un 70% de los pacientes que se presentan en la consulta con disfunción eréctil presentan también obesidad.

Temor y reticencia

Muchos pacientes que han sufrido un infarto tienen después temor a la actividad sexual y a la toma de medicación para reiniciar la misma. Sin embargo es el médico el que debe programar tanto la rehabilitación Cardiovascular y globalmente su salud general así como proponerle la forma más adecuada para la recuperación de su activad sexual, sea cambio de habito, tratamiento farmacológico, etc. Esto afectará positivamente a su bienestar, su autoestima y vida personal y acabará teniendo un efecto positivo en su salud general. En definitiva, no debemos considerar nunca como un problema aislado el hecho de padecer disfunción eréctil, esta puede ser síntomas de otras patologías cardiovasculares (diabetes, hipertensión, colesterol, etc) incluso ser un síntoma de un déficit hormonal como es el déficit de Testosterona.

Se ha de valorar la salud del hombre en su conjunto analizando las causas que lo han provocado y encontrando el camino para su recuperación. Tanto médicos como pacientes debemos estar alerta ante esta problemática.

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