La crónica económica

Gumersindo Ruiz

Una política económica de Estado

LOS datos sobre la economía pueden ser positivos o negativos, pero suelen resultar referencias lejanas para la toma de decisiones; esto sucede porque percibimos la subida más o menos intensa de los precios, el mayor o menor desempleo, la falta o abundancia de pedidos, mucho antes de que las estadísticas nos confirmen cual es el estado de la economía. Y es que en el fondo los datos no son sino expectativas que marcan la euforia o depresión del momento.

A partir de unas presentaciones recientes de la Junta de Andalucía hemos tenido la información más precisa posible sobre nuestra economía. Primero, sobre la evolución desde 1995, cuando se inicia la recuperación, hasta 2007, en que se abren nuevas incertidumbres; y luego, sobre la situación actual y perspectivas.

Los datos nos confirman que hemos vivido el período más próspero de nuestra historia reciente, con tasas medias de crecimiento del PIB del 4,3%, que duplican las de la Unión Europea. Pese a la evidente desigualdad en el reparto de lo producido (no suelen acompañarse las estadísticas con datos de distribución), sí es cierto que el ambiente de prosperidad se nota y casi todos los sectores económicos avanzan.

En este período destaca la contribución de la construcción al crecimiento total, un 16%, que es igual a la suma de agricultura e industria, aunque lo más importante sigue siendo el sector servicios. Desde otra perspectiva, la aportación de la demanda de consumo al crecimiento es neutro, el sector exterior resta un 1% por ser mayores las importaciones que las exportaciones, y es intensa la formación bruta de capital, algo muy positivo para el futuro.

En las fortalezas y debilidades pasadas y el entorno en que nos desenvolvemos están las claves del presente y futuro inmediato. La fuerte creación de empleo de estos años, que sitúa la cifra en 3.224.000, tiene el interrogante del sector de la construcción de viviendas; la inflación nos afecta particularmente ya que cuatro productos: pan, leche y derivados, frutas y carburante, que pesan menos del 14% en el índice, son responsables de más del 50% del incremento de los precios en Andalucía.

La revisión del crecimiento para 2007 se hace en un entorno en que la evolución de las variables fundamentales (precio del petróleo, tipo de cambio del euro, crecimiento en Europa) no se conoce, y los problemas propios como el ajuste del sector de la vivienda y la desaceleración de la renta disponible son también una incógnita. Los datos para 2008 son provisionales, y además medias trimestrales que no permiten apreciar la intensidad de la desaceleración; por eso ante la incertidumbre las medidas de política económica cobran una importancia excepcional.

Las administraciones autonómica y la local están próximas a los problemas, pero no disponen de los mecanismos de política económica del Gobierno central. Mientras la economía crece esto no es una preocupación, pero cuando surgen problemas como los actuales es cuando se nota la necesidad de una toma de decisiones bien articulada, para que la política económica no sea la suma de medidas más o menos espontáneas, sino que responda a un sistema de Estado.

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