Crónica personal

Pilar Cernuda

No fue posible

CUENTA De Cospedal que Ángel Gabilondo, al presentarle este jueves su última propuesta educativa, le dijo: "No puedo ir más allá". Ha ocurrido lo que más temía el ministro: la política ha hecho imposible lo que era una necesidad, una prioridad. Lo que habría que saber es si ha sido la política del PSOE o la política del PP. O la política de los dos partidos.

Sólo el 40% de los estudiantes españoles finalizan el Bachillerato. El 30% son víctimas del fracaso escolar, el otro 30% abandona por razones varias, la mayoría de las veces por desinterés hacia los estudios. Por tanto, era una cuestión de la máxima relevancia llegar a un acuerdo educativo entre el Gobierno y el principal partido de la oposición, para enterrar de una vez por todas una Logse que ha demostrado sobradamente que es una pésima ley que ha marcado ya, para mal, a dos generaciones de españoles. Dos generaciones de españoles que se han encontrado en inferioridad de condiciones para competir con los estudiantes de otros países, a no ser que se tratara de privilegiados que pudieran acceder a estudios en el extranjero o en universidades privadas que suplían las carencias de una mala Educación Secundaria.

No nos equivoquemos, independientemente de que la política ha envenenado una vez más una negociación importante, vital, la cuestión lingüística ha sido un elemento clave para explicar el fracaso de la negociación. Sorprendió que semanas atrás el ministro Gabilondo aceptara la ley de la Generalitat catalana que reducía a dos horas semanales las clases en castellano, algo absolutamente insuficiente y que además va contra la ley a la que obliga su propio ministerio. Sorprendió porque el ministro pertenece al ámbito educativo, conoce muy bien los fallos de los planes de estudios, sabe que es fundamental el conocimiento del idioma común y es evidente que con dos horas a la semana un estudiante catalán tiene un déficit de lenguaje escrito y hablado; y sin embargo lo dio por buena. Política.

Si hasta ese momento todo apuntaba a que las negociaciones con De Cospedal, que iban bien, podían alcanzar su objetivo -un amplio pacto por la educación-, a partir de ese momento surgieron las dudas. Y para desgracia se ha confirmado lo que se temía: el aprendizaje del castellano ha impedido el pacto. Aunque los socialistas lo han disfrazado con algo más: ya no aceptaron la propuesta del PP de que en el pacto se recogieran una serie de conceptos sobre la autoridad del profesor, y mantuvieron tal como estaba al principio la obligatoriedad de la asignatura Educación para la Ciudadanía.

Una mala noticia para todos los españoles, no sólo para un Gabilondo y una De Cospedal que, nos consta, estaban convencidos de que, esta vez sí, se produciría el pacto educativo.

Etiquetas

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios