Puerta de los palos El Fiscal

Las potencias del Señor

QUEDAN dos de tres porque a una se le perdió el rastro hace décadas. Con ellas aparece el Señor en todas las fotos antiguas y en los azulejos que hay repartidos por la ciudad recogiendo plegarias a deshoras. Quedan dos y muchas veces no son suficientes para atender todas las demandas. Confortan al enfermo, ayudan a sobrellevar los golpes, dan calor en los quirófanos y llevan la esperanza al desahuciado. Un hermano de confianza se encarga de solicitarla, de su cesión a quien verdaderamente la necesita y de asegurarse la devolución para que puedan seguir cumpliendo la función reparadora. Son como el 061 del alma, como un altar privilegiado al que rezar en el lecho del dolor, en casa o en la habitación del hospital, como un asidero para el espíritu en tiempos de salud convulsa. Curan al anciano y al niño. Las potencias del Señor, siempre prestas a socorrer al enfermo. Quien las necesitó, lo sabe.

Etiquetas

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios