la esquina

José Aguilar

Lo que prepara Bildu

EL Ayuntamiento de San Sebastián, gobernado por los pos-etarras de Bildu, ha roto con la empresa editora de León a la que había encargado el programa festivo de la Semana Grande donostiarra. Motivo: aunque la tirada se estaba haciendo en edición bilingüe, la imprenta contratada buscaba publicidad usando solamente el castellano. Odioso pecado.

La Diputación de Guipúzcoa, también en manos de Bildu por voluntad popular, ha excluido de concursar a una empresa que optaba a unas obras de carretera en la provincia. No por falta de cualificación técnica o solvencia económica, sino por no seguir los criterios lingüísticos de la coalición abertzale: no contaba en la dirección de obra con dos personas que tuvieran titulación adecuada para comunicarse en euskara con los ciudadanos y garantizar que rótulos, señales y avisos estuvieran escritos en la misma lengua.

Estas dos actuaciones son ilustrativas de la ideología de los de Bildu, Batasuna y demás disfraces, y al mismo tiempo nos sirven de advertencia sobre el País Vasco que les gustaría construir y que construirán, sin duda, si los vascos les encargan gobernar tras las elecciones del próximo día 21. Entre otras cosas sería un País Vasco en el que el idioma autóctono no significaría una muestra de pluralismo y riqueza a defender y proteger, sino un trágala a imponer en detrimento del castellano, que es el otro idioma oficial de aquel territorio y en el que se entienden todos los ciudadanos que forman parte de España (y unos cuatrocientos millones más en el resto del mundo).

Estábamos tan dolorosamente hartos del terrorismo que corremos un peligro: pensar que, desaparecida ETA, o en vías de desaparecer, sus cómplices y jaleadores se han transformado en demócratas, aunque no sea por convicción, sino por conveniencia. Parece como si fueran gentes normales, que luchan por la independencia de su tierra a través de métodos pacíficos y políticos, buscando el voto de sus paisanos y respetando a sus oponentes a los que antes mataban o coaccionaban. Pero no son normales ni demócratas. Sus ideas siguen siendo totalitarias, por más que ahora intenten implantarlas con urnas y no con pistolas: la imposición de una lengua, la exclusión de los castellanohablantes, la creación de dos clases de ciudadanos, la xenofobia, la enseñanza al servicio de la ideología, la historia reinventada, la apoteosis de la identidad frente a los impuros españolistas.

No hay que engañarse. Lo que han hecho en el Ayuntamiento de San Sebastián con la editora de León y en la Diputación de Guipúzcoa con la empresa sin peritos euskaldunes es lo que harían con todos los vascos si llegaran a Ajuria Anea. ¡Qué tontería es esa de que todas las ideas son defendibles! Las de Bildu son antidemocráticas.

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