editorial

Los primeros días de Rajoy

DESPUÉS de un primer Consejo de Ministros dedicado prácticamente a los nombramientos de altos cargos, el Gobierno que preside Mariano Rajoy ha celebrado dos reuniones plenarias de distinto carácter. La última del año 2011 fue muy ejecutiva: decidió un notable aumento de la presión fiscal que gravó sobre todo a las rentas salariales medias, aumentó las pensiones por debajo del coste de la vida y prorrogó la prestación especial a los desempleados que han agotado el subsidio, entre otras medidas. La subida de impuestos, contra lo defendido por Rajoy durante la campaña electoral y aun en su discurso de investidura en el Congreso, fue justificada por la vicepresidenta Sáenz de Santamaría en base a la excepcional gravedad de la situación heredada, en especial en el déficit público de un 8% del PIB aproximadamente, dos puntos más de lo previsto por el Gobierno saliente. La novedad tuvo un enorme impacto entre los ciudadanos, siempre reacios a que les suban los tributos, aunque vino a reflejar la determinación con que el Ejecutivo pretendía abordar, desde el principio, las tareas pendientes de control del gasto y salida de la recesión, determinación que pareció aflorar también en la polémica tesis mantenida por el ministro de Economía de que el Gobierno de la nación tutele y revise los presupuestos de las comunidades autónomas antes de su aprobación. El primer Consejo de Ministros del año 2012, por su parte, ha supuesto un frenazo en el activismo anterior, aunque se anunciaron planes en la buena dirección, como el de lucha contra el fraude fiscal y por el afloramiento de la economía sumergida y la revisión de los emolumentos de los gestores del sector financiero beneficiado por rescates y aportaciones públicas. En los próximos días y semanas habrá de concretarse el alcance de la reforma laboral, con o sin acuerdo entre los agentes sociales y económicos, la reforma financiera y el pacto para el control del gasto de las autonomías, cuyo ámbito de aprobación no ha de ser sólo una ley de Cortes, sino el Consejo de Política Fiscal y Financiera en el que están representadas las comunidades. Se echa de menos, en cambio, un mayor protagonismo directo del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, que debe explicar a los españoles, en el formato que él mismo decida, el alcance y contenido de sus planes globales para sacar a España de la crisis. Esta labor, que también es pedagógica, no puede ser delegada en ningún ministro, sino afrontada por Rajoy, y sin esperar a febrero, como se ha anunciado.

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